UOH en la región: Seminario internacional en Campus Colchagua aborda resistencia de cultivos con enfoque en nutrición vegetal
- La actividad marcó el inicio en Chile de una red científica orientada a impulsar la innovación y la investigación colaborativa para una agricultura más sostenible.
El Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH) impulsó el Seminario Internacional “Nutrición Mineral en Plantas y Resistencia a Enfermedades: un enfoque integrado para la protección sostenible de Cultivos”, suscrito al Proyecto SiAgro (#126RT0191) de la red del Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED). La ponencia principal fue impartida por el investigador ecuatoriano Dr. Luis Felipe Lata Tenesaca de la Universidad Técnica de Machala, Ecuador, en la que abordó cómo los atributos del silicio fortalecen la resistencia de los cultivos frente a estreses ambientales, reduciendo la dependencia de agroquímicos.
El Doctor en Fisiología Vegetal, destacó que los resultados presentados en este seminario forman parte de estudios desarrollados en laboratorio, invernadero y campo, con énfasis en transferencia tecnológica hacia productores. “De manera que uno de los objetivos es que esta investigación no se quede en publicaciones; por el contrario, buscamos llevarla al agricultor de la Región de O’Higgins, y demostrar en terreno que es posible producir de manera mucho más sostenible, eficiente y con menor impacto ambiental”, agregó el invitado internacional.
Un segundo objetivo de este seminario -agregó Lata Tenesaca-, consistió en explicar cómo los nutrientes pueden mitigar distintos tipos de estrés y fortalecer la resistencia natural de las plantas frente a enfermedades asociadas al uso intensivo de insumos químicos en los cultivos. “Este trabajo busca evidenciar que una nutrición equilibrada contribuye a disminuir la dependencia de fungicidas y bactericidas”, sostuvo el experto.
Impulso y producción regional
Por su parte, el promotor del seminario y académico del ICA3-UOH, Dr. Dilier Olivera, enfatizó que el proyecto SiAgro (#126RT0191) adscrito a la red CYTED e integrado por nueve países bajo la coordinación general del profesor Dr. Renato de Mello Prado, de la Universidad Estatal Paulista (Brasil), tiene como objetivo fortalecer la investigación sobre el uso de fuentes solubles de silicio en diversos cultivos estratégicos, como maíz, trigo y hortalizas, entre otros. Para ello, contempla la realización de ensayos replicados en condiciones reales de campo, lo que según indicó el experto, se alinea plenamente con los propósitos y recomendaciones planteados en este seminario internacional.
Asimismo, valoró la presentación del investigador Luis Felipe Lata Tenesaca como punto de partida de una agenda de trabajo que se desarrollará en el país y en la región durante los próximos tres años. “En Chile estamos en una fase inicial, pero el objetivo es validar dosis y generar recomendaciones nacionales e internacionales que beneficien tanto a los productores como al medio ambiente. La Región de O’Higgins, por su importancia agrícola, ofrece condiciones ideales para estos ensayos que también apuntan a reducir excesos de fertilización, disminuir emisiones contaminantes asociadas a la agricultura y avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles”, recalcó el académico UOH.
Impresiones y otros aportes
Por otro lado, uno de los asistentes al seminario, el investigador postdoctoral del ICA3-UOH, Uri Aceituno, subrayó el enfoque holístico de la ponencia, destacando el papel del silicio en el fortalecimiento de las paredes celulares de las plantas y la activación de genes de defensa. “Lo interesante de este seminario es que hablamos de procesos fisiológicos concretos: reorganización genética frente a patógenos y mayor resistencia estructural. Esto demuestra que la nutrición tiene efectos directos en la sanidad vegetal y no solo en el crecimiento”, explicó el experto, señalando los beneficios de estos ensayos.
Desde la perspectiva estudiantil, Juan Pablo Tapia Alfaro, de cuarto año de Ingeniería Agronómica UOH, destacó la relevancia del seminario ante el uso intensivo de agroquímicos en el país y especialmente en la Región de O’Higgins. “Optimizar fertilización con elementos como nitrógeno y silicio puede reducir el daño económico sin aumentar pesticidas. Es clave avanzar en el país y en la región hacia sistemas productivos más responsables con el ambiente y la salud”, indicó el estudiante, agradeciendo la instancia de formación universitaria.
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Saber másAcadémica UOH participa en nuevo Centro de Investigación sobre funciones ecosistémicas del suelo en Chile
- La Dra. Claudia Rojas forma parte del equipo del centro como investigadora adjunta.
Entre el 5 y el 8 de marzo de 2026 se realizó la primera reunión presencial del equipo de investigadores del Soil and Ecosystem Functions Research of Chile (CISFECh, CIN250005), instancia que marcó el inicio oficial de las actividades de este nuevo Centro de Investigación financiado en el marco del Concurso Centros de Investigación y Desarrollo de Excelencia de Interés Nacional 2025.
El centro es liderado por la Universidad Austral de Chile como institución principal y cuenta con la participación de la Universidad de Chile y la Universidad de Santiago de Chile como instituciones asociadas. En esta iniciativa también participan académicas y académicos de distintas casas de estudio del país, entre ellas la Universidad de O’Higgins.
La académica del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins, Dra. Claudia Rojas, forma parte del equipo del Centro como investigadora adjunta, donde contribuirá con su experiencia en investigación y trabajo con instituciones públicas.
En el marco del centro, la académica UOH participa en el Work Package de Biodiversidad, uno de los ocho paquetes de trabajo que estructuran la investigación del CISFECh, los cuales abordan funciones del suelo relacionadas con el ciclo de nutrientes y contaminantes, reservorio de biodiversidad, agua y carbono, entre otros.
El objetivo general de esta iniciativa es articular y fortalecer la investigación en torno a las funciones ecosistémicas de los suelos en Chile, coordinando las necesidades de desarrollo científico en esta área y potenciando aquellas funciones que han sido menos estudiadas, con el fin de contribuir al manejo sostenible del recurso suelo en el país. Este trabajo busca además generar evidencia científica de alta calidad que apoye el desarrollo de políticas públicas y la toma de decisiones, en coherencia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las necesidades de las instituciones del Estado.
Entre sus objetivos específicos se encuentra el desarrollo de metodologías estandarizadas para evaluar las funciones ecosistémicas de los suelos, la generación de líneas base a nivel nacional, el avance en modelos de gobernanza del suelo que contribuyan a la seguridad del suelo en Chile, y la formación de capital humano avanzado, junto con la difusión de conocimiento hacia tomadores de decisión, sociedad civil y actores del territorio.
Además de su rol como investigadora adjunta, la Dra. Rojas participará en el comité directivo del centro en su calidad de presidenta de la Sociedad Chilena de la Ciencia del Suelo, contribuyendo a fortalecer la articulación entre la comunidad científica, las instituciones públicas y la sociedad en torno al conocimiento y manejo sostenible de los suelos.
La participación de la académica del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) en esta iniciativa fortalece la presencia de la Universidad de O’Higgins en redes nacionales de investigación de excelencia en ciencia del suelo. Asimismo, permite contribuir desde la UOH al desarrollo de conocimiento científico clave para comprender las funciones ecosistémicas de los suelos y su aporte a desafíos país como la seguridad alimentaria, la regulación climática y la conservación de la biodiversidad, posicionando a la Universidad en espacios de articulación científica y generación de evidencia para el manejo sostenible de los suelos en Chile.
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Saber másInvestigación evalúa uso de música como herramienta innovadora para bienestar de cerdos en sistemas productivos
- El proyecto busca reducir el estrés postdestete y favorecer el consumo temprano de alimento mediante condicionamiento clásico, integrando ciencia de la psicología experimental, nutrición, comportamiento y bienestar animal.
El académico del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH), Jaime Figueroa, explicó que el proyecto FONDECYT Regular N°1251766 avanza hacia el inicio de su fase experimental, la cual está programada para fines de enero o comienzos de febrero del 2026.
El proyecto se sustenta en una línea de investigación vinculada a la cognición y el bienestar animal. De acuerdo con el académico, “los cerdos son animales muy inteligentes, con capacidades cognitivas que en muchos estudios incluso superan a las del perro. Aprenden con mucha facilidad, pero en los sistemas de producción intensiva enfrentan importantes problemas de bienestar asociados a ciertos manejos y adaptación a condiciones ambientales adversas”, detalla.
En este contexto, la reciente visita del Profesor de la Universidad de Cardiff y Psicólogo experimental, Dominique Dwyer, permitió afinar el diseño del protocolo experimental. Según explicó Figueroa, estos ajustes serán clave para que el segundo año del proyecto concentre la mayor parte del trabajo en granja, pues “esta será la temporada en que implementaremos la mayoría de los procedimientos experimentales directamente en condiciones controladas y productivas”.
Uno de los principales desafíos abordados por la investigación es el destete prematuro, práctica que genera altos niveles de estrés en los animales y dificulta el inicio del consumo de alimento. Figueroa apuntó que “los cerdos sufren especialmente durante las dos primeras semanas postdestete, les cuesta arrancar el consumo y eso impacta tanto su bienestar como su desempeño productivo”.
Frente a este escenario, el equipo ha trabajado durante años en estrategias basadas en aprendizaje asociativo. En esta investigación, el proyecto propone un enfoque inédito: el uso de la música como estímulo condicionado. “Vamos a utilizar música, algo que no se ha hecho antes, como estímulo dentro de un condicionamiento clásico pavloviano, para que el cerdo asocie una pieza musical a un beneficio orgánico”, detalló Jaime Figueroa.
Este beneficio puede ser de tipo nutritivo, como la administración de azúcar, o bien un refuerzo positivo a través del contacto positivo humano-
“La idea es que disminuyan sus niveles de ansiedad y estrés en el postdestete, o incluso que aumenten el consumo de alimento y mejoren su producción”, concluyó el académico del ICA3.
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Saber másInvestigador UOH desarrolla biofiltro a base biocarbón para tratar purines de cerdo en la Región de O’Higgins
- Proyecto busca valorizar residuos agrícolas locales para reducir el impacto ambiental de la industria porcina mediante el desarrollo de biocarbón activado y eficiente en la captura de nutrientes.
El investigador postdoctoral del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH), Dr. Uri Aceituno, lidera un proyecto orientado al desarrollo de un sistema de biofiltro a base de biocarbón para el tratamiento de purines generados por la industria porcina en la Región de O’Higgins. La iniciativa apunta a entregar una solución tecnológica sostenible, basada en la valorización de residuos agrícolas locales.
“El proyecto busca, a través de un sistema de biofiltro a base de biocarboón, poder filtrar los purines de cerdo de las industrias que se están generando en la región”, explica Aceituno.
Para ello, el equipo utiliza como materia prima restos de podas de viñedos, particularmente de una viña asociada al proyecto, transformándolos en biocarbón mediante un proceso denominado pirolisis, en donde la materia prima es calentada a altas temperatura y baja presencia de oxígeno
El investigador detalla que la primera etapa consiste en la producción del biocarbón, material que se obtiene a temperaturas que fluctúan entre los 400° y 700°C. dependiendo del tipo de materia prima.
“Utilizamos un horno pirrólico de doble fondo, donde la mayoría del carbono presente en la biomasa, quedando secuestrado en el biocarbón evitando que el dióxido de carbono se libere a la atmósfera,” señala el investigador.
Este proceso da origen a un material altamente poroso, característica clave para su función como biofiltro, pues como menciona el Dr. Aceituno, “al alcanzar estas temperaturas se genera un material con una gran porosidad, aumentando la superficie de contacto con los residuos a tratar, además nuestro laboratorio busca optimizar la capacidad de absorber los nutrientes presentes en los purines de cerdo mediante la activación química del biocarbón aumentado su capacidad de intercambio catiónico y retención de los nutrientes”.
El proyecto tiene una duración total de dos años y actualmente se encuentra en su primera etapa. Durante este período inicial, el equipo se encuentra realizando pruebas para optimizar el funcionamiento del horno y definir las condiciones más adecuadas para la producción del biocarbón, esperando que en el primer año del proyecto se logre la obtención del biofiltro a escala piloto.
En paralelo, el trabajo contempla una fuerte colaboración interdisciplinaria. Aceituno destaca el apoyo de otros investigadores de la Universidad, como el investigador postdoctoral Dr. Felipe Puga, quien asesora en el análisis de las isotermas de absorción. Además, se evaluará la capacidad de intercambio catiónico del material, parámetro clave para determinar su eficiencia en la retención de nutrientes.
La iniciativa se proyecta como una alternativa concreta de economía circular, al reutilizar residuos agrícolas para abordar un problema ambiental relevante a nivel regional, fortaleciendo el vínculo entre investigación científica, sector productivo y sostenibilidad territorial.
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Saber másPlaga microscópica amenaza la frutilla y un nuevo sistema busca combatirla
- Capaz de reducir las cosechas hasta en un 80%, el nematodo Aphelenchoides fragariae deforma plantas y frutos, poniendo en jaque el sustento de cientos de familias.
La producción de frutillas en Chile enfrenta un desafío fitosanitario tras la aparición del nematodo Aphelenchoides fragariae, un organismo microscópico que ataca las partes aéreas de la planta. Al deformar hojas, flores y frutos, interrumpe procesos vitales como la fotosíntesis y termina por bajar la productividad del huerto. En terreno, se expresa como plantas con enanismo, debilitadas, frutos deformes y una caída rápida de rendimiento.
Detectado por primera vez en Chile en 2022 por laboratorios del SAG, Aphelenchoides fragariae fue declarado “plaga presente” y establecido como Plaga No Cuarentenaria Reglamentada (PNCR) en material de propagación de frutilla. En simple, el diagnóstico oficial es que ya tiene distribución extendida, por lo que el desafío deja de ser una erradicación de emergencia y pasa a un manejo permanente: prevención, muestreos, diagnóstico y medidas de supresión en viveros, para asegurar plantas sanas y reducir el impacto en campo.
En la Región de O’Higgins, la frutilla es un rubro de alto peso territorial, con fuerte presencia de pequeños agricultores en el secano costero, muchos con predios de menos de una hectárea. Esa escala hace que cualquier caída de rendimiento impacte de inmediato en el ingreso familiar y en la continuidad del cultivo.
En predios afectados, la merma puede ser drástica. Productores de Paredones reportan disminuciones de hasta 80% en escenarios de alta infestación, debido a la deformación de la planta y de los frutos. “Hoy lo primero es la higiene: desinfectar el calzado y controlar quién entra al predio”, comenta el productor Ángel Muñoz, al describir cómo cambió la rutina diaria para evitar que la plaga se disperse por contacto humano o animal.
SIMCANEM de principio a fin
La iniciativa cuenta con financiamiento del Gobierno Regional de O’Higgins. “Hemos priorizado esta inversión porque la frutilla es el motor económico de miles de familias; apostamos por la innovación para entregar soluciones concretas, técnicas y de bajo costo”, señaló el Gobernador Regional Pablo Silva Amaya.
El protocolo comienza antes de la siembra, con la desinfección de plantines antes de su transplante en campo mediante choques térmicos con agua caliente. La técnica ya ha sido probada internacionalmente, pero la Universidad de O’Higgins (UOH) está ajustando temperaturas y tiempos para variedades locales, con el objetivo de eliminar el nematodo sin comprometer la vitalidad del cultivo. “Estamos determinando una temperatura que permita matar los nematodos sin afectar a la planta”, explica Ernesto San Blas, investigador a cargo del proyecto.
A esa primera barrera se suma la rotación con cultivos no hospedantes, especialmente brásicas como repollo, brócoli y coliflor. Además de privar de alimento al parásito, al incorporarse al suelo estas especies liberan compuestos naturales que actúan como desinfectantes biológicos, reduciendo poblaciones del organismo. “El esquema se refuerza con medidas profilácticas en terreno, desde limpieza de herramientas hasta control de accesos, para cortar rutas de dispersión entre camas de cultivo y entre predios”, agrega el investigador.
Monitoreo con evidencia
Para medir qué funciona y ajustar protocolos, el proyecto estableció una red de seguimiento mediante análisis de muestras en laboratorio. Con la adquisición de equipos de qPCR y microscopios invertidos, la UOH fortaleció su capacidad de diagnóstico para detectar y cuantificar la presencia del nematodo en muestras, monitorear con precisión la carga parasitaria y evaluar el desempeño de las herramientas aplicadas.
El seguimiento también considera la oportunidad del muestreo. Según el equipo de investigadores, el invierno es un periodo clave para enviar muestras y verificar presencia del nematodo, fortaleciendo una vigilancia periódica que permita anticiparse a brotes y sostener el manejo en el tiempo.
En paralelo, el proyecto contempla una red de formación con talleres dirigidos a agricultores, técnicos y estudiantes de liceos agrícolas en comunas como Nancagua, Lolol y Coltauco. La meta es que la comunidad local pase de recibir una solución externa a transformarse en agente activo de vigilancia, incorporando prácticas de limpieza y control de acceso de manera autónoma.
La meta final es lograr una reducción del 50% en los niveles de infestación en un plazo de 24 meses. Los resultados y protocolos se integrarán en una plataforma digital de acceso abierto y en manuales de buenas prácticas, con proyección de expandir este modelo de manejo a otros rubros agrícolas y regiones del país, consolidando un nuevo estándar de sanidad vegetal para Chile.


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Saber másSeguridad alimentaria sin desperdicios: cómo conservar frutas y verduras en un verano caluroso
- La gestión doméstica de alimentos no solo es clave en la prevención de riesgos, también forma parte de esas prácticas sostenibles que prolongan la vida útil de los productos y que contribuyen con la planificación familiar.
Las altas temperaturas que experimenta Chile durante el verano suelen superar los 30 °C, razón por la que se acelera la descomposición de frutas y verduras, favoreciendo la proliferación de microorganismos. De allí que una correcta conservación de los alimentos se vuelva una herramienta concreta para fortalecer la seguridad alimentaria, prevenir enfermedades y optimizar el uso de recursos, especialmente en el período estival.
La académica del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH), Claudia Foerster, advierte que mantener condiciones adecuadas desde la compra hasta el consumo es determinante para resguardar la inocuidad de los alimentos en el hogar. Según explica, el control de la temperatura, la higiene y un almacenamiento apropiado no solo prolongan la vida útil y preservan el valor nutricional, sino que también ralentizan la descomposición y reducen el riesgo de bacterias y hongos.
La experta enfatiza que “cuando estas prácticas no se respetan, el deterioro se acelera y aumenta la probabilidad de enfermedades transmitidas por alimentos”. Por ello, recomienda separar frutas de verduras para controlar la acción del etileno -gas natural que acelera la maduración- con lo que se evita que otros productos se deterioren de forma prematura, favoreciendo una conservación más segura y eficiente.
La cadena de frío
Respecto al mantenimiento de la cadena de frío, Foerster señala que la refrigeración adecuada es clave para reducir la pérdida de agua, conservar la textura y frenar el crecimiento microbiano en frutas y hortalizas con alto contenido hídrico. No obstante, aclara que no todos los alimentos requieren frío para mantenerse en buen estado. “Papas, cebollas, ajos, zapallos, manzanas y peras pueden almacenarse en lugares frescos, secos y oscuros. Evitar la humedad, la luz directa y las altas temperaturas permite retrasar la aparición de moho”, subraya la docente.
En el caso de las preparaciones cocidas, recomienda dejarlas enfriar por un máximo de dos horas antes de refrigerarlas en envases herméticos, con un límite de tres días para su consumo. De no utilizarse en ese plazo, deben congelarse para prevenir riesgos sanitarios y desperdicios. “El descongelado siempre debe realizarse en refrigeración y manteniendo los alimentos cocidos separados de los crudos, para evitar la contaminación cruzada”, enfatiza la docente.
Por otra parte, Foerster añade que la congelación bien aplicada es una extensión de la cadena de frío orientada a conservar los alimentos en buen estado para su posterior consumo. “La congelación mantiene los alimentos a temperaturas que inhiben bacterias y enzimas responsables del deterioro. Al respetar este proceso se preserva la inocuidad, se prolonga la utilidad del alimento, además de facilitar la planificación y disminuir el desperdicio alimentario”.
Agrega que la Espinaca, el brócoli, la zanahoria, berries y legumbres verdes conservan sabor y nutrientes si se congelan correctamente, “lo que detendría su maduración sin comprometer la calidad durante toda la temporada de verano”, indica la especialista.
Menos desperdicio, más seguridad
Finalmente, la Doctora en Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias, recomienda planificar las compras, revisar la frescura antes de adquirir productos y utilizar coolers durante el traslado desde ferias o supermercados, prácticas simples, pero que reducen de forma significativa el deterioro. Asimismo, destaca el compostaje como una alternativa para gestionar restos orgánicos no aptos para consumo, disminuir focos sanitarios y transformar residuos en abono, promoviendo un manejo alimentario más sostenible.
“Cuidar frutas, verduras y preparaciones no solo reduce el desperdicio, sino que también impacta positivamente en el presupuesto familiar, la salud y el entorno. Son acciones simples que, aplicadas de forma constante, fortalecen la seguridad alimentaria”, concluye Foerster, dejando abierta la invitación a seguir estas recomendaciones de conservación de alimentos para un verano caluroso, pero más saludable.
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Saber másInvestigador UOH apunta a desarrollar cultivos más resilientes frente al estrés biótico y abiótico
- El trabajo busca identificar genes clave que regulan la respuesta de las plantas al estrés, abriendo nuevas posibilidades para una agricultura más sostenible y adaptativa.
En un contexto marcado por el cambio climático, la escasez hídrica y el aumento de enfermedades vegetales, la investigación científica se vuelve clave para fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos. En esa línea se enmarca el trabajo que desarrolla Andree Álvarez, investigador del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH), cuyo foco está en comprender y modular los mecanismos genéticos que controlan la adaptación de las plantas al estrés.
“El objetivo central de mi investigación es identificar y validar el rol de genes reguladores que actúan como ‘frenos’ de rutas clave de defensa, adaptación y metabolismo secundario, y evaluar qué ocurre cuando esos frenos se desactivan de forma dirigida”, explica Álvarez.
Según detalla, esta aproximación resulta estratégica porque permite enfrentar simultáneamente desafíos como el déficit hídrico, y la presión creciente de patógenos, avanzando hacia plantas capaces de sostener su desempeño bajo condiciones adversas sin depender exclusivamente de insumos externos.
A diferencia de los enfoques tradicionales de mejoramiento genético, que suelen centrarse en genes estructurales o en rasgos complejos fuertemente influenciados por el ambiente, el investigador destaca que su estrategia apunta a reguladores que coordinan redes completas de respuesta.
“Al intervenir nodos de control, una sola modificación bien escogida puede generar efectos integrados, desde la activación de programas de defensa hasta cambios en metabolitos funcionales como carotenoides y compuestos fenólicos, que contribuyen a la protección antioxidante y a la adaptación”, puntualiza el investigador.
El desarrollo de estos trabajos se apoya en herramientas de frontera como la edición génica CRISPR/Cas9, combinada con plataformas robustas de cultivo de tejidos e in vitro. “CRISPR permite intervenir de manera precisa y dirigida, generando líneas donde el gen regulador pierde función, mientras que el cultivo de tejidos es el soporte experimental que asegura plantas homogéneas, reproducibles y comparables para evaluaciones fisiológicas, moleculares y bioquímicas”, explica Álvarez.
El estudio se desarrolla en dos especies de interés: el tomate, ampliamente utilizado como sistema modelo para investigar estrés e inmunidad vegetal, y Lagenaria siceraria, relevante por su uso agronómico como portainjerto y su plasticidad frente al estrés hídrico. “La proyección es identificar reguladores conservados o principios funcionales replicables, que puedan transferirse a otros cultivos, ya sea como estrategias de mejoramiento o como base para seleccionar marcadores y rutas metabólicas asociadas a resiliencia”, concluye el investigador.
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Saber másDía Mundial de los Humedales: experta UOH entrega seis recomendaciones para proteger estos ecosistemas clave
- A nivel global, en solo 50 años se ha perdido cerca del 35% de los humedales, presionados por el cambio de uso de suelo, contaminación y crisis climática. En O’Higgins, un equipo de la Universidad de O’Higgins monitoreará cinco humedales y busca convertirlos en “laboratorios naturales” para impulsar soluciones biotecnológicas de bajo costo y con participación ciudadana.
En el marco del Día Mundial de los Humedales, la investigadora Gemma Rojo, del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH), llamó a reforzar el cuidado de estos ecosistemas a través de acciones simples, pero decisivas, que cualquier persona puede aplicar al visitarlos.
Los humedales son mucho más que “zonas con agua”. Funcionan como filtros naturales que mejoran la calidad del agua al retener sedimentos y contaminantes, y además ayudan a regular el ciclo hídrico al almacenar agua en periodos lluviosos y liberarla gradualmente en sequías.
También cumplen un rol de protección frente a eventos extremos, actuando como esponjas que absorben exceso de agua durante lluvias intensas, reduciendo el riesgo de inundaciones en áreas cercanas, algo especialmente relevante ante las emergencias climáticas recientes.
Pese a su importancia, estos ecosistemas enfrentan amenazas crecientes por expansión urbana, contaminación de afluentes, cambios de uso de suelo, introducción de especies invasoras y alteraciones ambientales asociadas al cambio climático.
Por qué pequeñas conductas cambian grandes ecosistemas
“Un humedal es un sistema vivo y sensible. Lo que para una persona parece mínimo, como dejar residuos, entrar con vehículos o acercarse a nidos, puede alterar el comportamiento de la fauna, dañar hábitats y cambiar el equilibrio del lugar”, explica la investigadora Gemma Rojo.
En esa línea, la experta comparte seis recomendaciones prácticas para visitantes, familias y comunidades que conviven con humedales, especialmente en temporada estival, cuando aumenta el tránsito por zonas costeras y rurales.
Primero, no dejar rastro y llevarse toda la basura de vuelta, incluyendo restos orgánicos, ya que también pueden modificar el equilibrio del ecosistema.
Segundo, observar en silencio: evitar ruidos y acercamientos innecesarios protege a la fauna, sobre todo en zonas de dunas y nidificación.
Recomendaciones claras para un cuidado inmediato
Tercero, pisar con cuidado y no ingresar con vehículos motorizados a playas o humedales, porque el tránsito destruye hábitats y compacta suelos clave para especies vegetales y microorganismos.
Cuarto, evitar el fuego: además del riesgo de incendios forestales, el humo y la degradación del entorno afectan directamente la vida silvestre y la calidad del aire.
Quinto, si se visita con mascotas, usar correa y retirar sus residuos, para no estresar a aves y otras especies, ni introducir patógenos o alteraciones al ambiente.
Sexto, informarse y respetar señaléticas locales, porque las normas de acceso, horarios y senderos suelen definirse precisamente para disminuir impactos en zonas frágiles.
Ciencia e innovación para convertir humedales en laboratorios naturales
El llamado se refuerza con un proyecto de la UOH, liderado por Gemma Rojo y financiado por el Gobierno Regional de O’Higgins, que durante tres años han estado trabajando en el diseño e implementación de un Laboratorio de Ecosistemas de Humedales, con foco en monitoreo y desarrollo de herramientas biotecnológicas orientadas a la remediación ambiental.
La iniciativa considera el monitoreo de cinco humedales de la Región de O’Higgins, ubicados en las comunas de Pichidegua, Las Cabras y Pichilemu, donde se levantarán datos sobre microorganismos como bacterias y algas, además de peces, anfibios, aves y mamíferos vinculados al ecosistema.
“El objetivo es generar información útil para tomar mejores decisiones, y a la vez impulsar soluciones con nuevas tecnologías, buscando que sean accesibles y aplicables en el territorio”, señala Rojo, destacando que el proyecto busca visibilizar la importancia de los humedales e incentivar su cuidado como una misión compartida.
En paralelo, el trabajo incorpora ciencia ciudadana, invitando a que habitantes de las comunas involucradas participen en tomas de muestras y procesos de aprendizaje, fortaleciendo capacidades locales para proteger ecosistemas que son esenciales para la biodiversidad y el bienestar humano.
Proyección y continuidad del desafío
A nivel global, la evidencia muestra la urgencia: en 50 años se ha perdido cerca del 35% de los humedales del planeta, presionados por el cambio de uso de suelo, contaminación y crisis climática. En este Día Mundial de los Humedales, la invitación es a combinar acciones cotidianas responsables con ciencia aplicada y colaboración territorial, para que los datos y aprendizajes que se generen permitan fortalecer la biodiversidad, mejorar la sanidad de los cuerpos de agua y sostener, en el tiempo, una protección efectiva de estos ecosistemas en la Región de O’Higgins y el país.
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Saber másSeminario sobre reloj circadiano vegetal profundiza cooperación científica entre Chile y Suecia
- La actividad abordó el rol del reloj circadiano y la dormancia en el crecimiento vegetal, destacando su relevancia frente al cambio climático y los desafíos futuros de la agricultura y los ecosistemas.
La regulación del crecimiento y la respuesta de las plantas al estrés fue el eje central del seminario “The Plant Circadian Clock and growth regulation: Insights from aspen trees”, instancia que reunió a investigadores e investigadoras interesados en comprender cómo los ritmos circadianos influyen en el desarrollo vegetal y en la adaptación de las plantas a condiciones ambientales adversas.
La exposición estuvo a cargo de la investigadora María E. Eriksson, del Umeå Plant Science Centre (UPSC), quien presentó avances de su trabajo en árboles de álamo (aspen), modelo clave para estudiar procesos de crecimiento, dormancia y adaptación estacional.
“Estoy muy interesada en la regulación del crecimiento y en cómo este sistema ayuda a las plantas a responder al estrés, porque controla muchos aspectos distintos del desarrollo vegetal”, explicó Eriksson, destacando que su investigación se ha enfocado especialmente en el crecimiento y en el papel que cumple el reloj circadiano en estos procesos.
Durante el seminario, la académica subrayó además la importancia del intercambio científico entre Chile y Suecia, señalando que este tipo de instancias fortalecen colaboraciones ya iniciadas y financiado por fondos de la Universidad.
“Es muy importante que exista este intercambio entre ambos países. Esperamos que estas colaboraciones puedan crecer hacia acuerdos bilaterales que permitan la movilidad de estudiantes y el intercambio de investigadores”, afirmó la académica.
La investigadora enfatizó que ambos países comparten desafíos y oportunidades en el ámbito de las ciencias de las plantas, particularmente en el contexto del cambio climático, pues “tenemos muchos intereses compartidos, especialmente en cómo hacer las plantas más resilientes frente al aumento del estrés ambiental que sabemos enfrentaremos en el futuro”.
Uno de los conceptos transversales abordados en la charla fue la dormancia vegetal, proceso clave tanto en especies forestales como en cultivos agrícolas y vitivinícolas.
“Aunque los sistemas específicos pueden ser diferentes, existe un tema unificador: necesitamos entender los procesos de dormancia para enfrentar mejor los desafíos que vienen”, concluyó Eriksson.
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Saber másAcadémica ICA3 asume la presidencia de SOCHIPA enfocando su gestión en sustentabilidad, bienestar animal y articulación científica
- La Dra. Paula Toro Mujica destacó el rol histórico de la Sociedad Chilena de Producción Animal y delineó los principales desafíos y prioridades de su gestión.
La académica del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3), Paula Toro Mujica, asumió recientemente la presidencia de la Sociedad Chilena de Producción Animal (SOCHIPA), instancia desde la cual buscará fortalecer el rol de la entidad como referente técnico-científico nacional, en un escenario marcado por el cambio climático, nuevas amenazas sanitarias y crecientes exigencias sociales hacia los sistemas productivos.
“Asumir la presidencia de SOCHIPA es, ante todo, un gran honor y una enorme responsabilidad con una comunidad científica y profesional que ha sido clave en el desarrollo de la producción animal en Chile”, señaló la académica, destacando además la trayectoria de más de 50 años de la Sociedad en investigación, difusión y fortalecimiento de la producción animal a nivel nacional e internacional.
Entre las principales prioridades de su gestión, la investigadora subrayó la necesidad de promover una producción animal sustentable, resiliente y socialmente pertinente, con respeto por el medio ambiente y los animales. En esa línea, explicó que el nuevo directorio buscará potenciar la participación de investigadores jóvenes y estudiantes, modernizar y hacer más accesibles los espacios de difusión científica, y reforzar la vinculación entre investigación, docencia y aplicación productiva.
“Asimismo, será clave avanzar en una mayor articulación interdisciplinaria, integrando áreas como bienestar animal, medio ambiente, salud animal y sistemas productivos adaptados al cambio climático. El cambio climático ha generado una mayor variabilidad en las precipitaciones, aumento de temperaturas extremas y una reducción en la disponibilidad de recursos forrajeros, lo que impacta directamente la productividad, el bienestar animal y la viabilidad económica de los sistemas, especialmente en la agricultura familiar y los sistemas extensivos”, explicó la Dra. Toro Mujica.
En este escenario, la académica enfatizó la importancia del uso responsable de antimicrobianos, el fortalecimiento de la bioseguridad y el cumplimiento de estándares cada vez más exigentes en inocuidad y bienestar animal.
Finalmente, la nueva presidenta de SOCHIPA destacó el rol estratégico que debe cumplir la Sociedad en el fortalecimiento de la investigación, la formación académica y la articulación con el sector público y productivo. “SOCHIPA debe consolidarse como un puente activo entre la ciencia, la formación profesional y la toma de decisiones, facilitando espacios de intercambio científico, promoviendo la colaboración entre instituciones y visibilizando el conocimiento generado en Chile”, puntualizó la académica.
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