Nueva evidencia cuestiona estandarización de la actividad física en niños y adolescentes
- Estudio publicado en PLOS ONE evidencia bajo rendimiento cardiorrespiratorio y elevado gasto energético en niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad.
Un artículo recientemente publicado en la revista PLOS ONE revela importantes hallazgos sobre la condición física de niños, niñas y adolescentes chilenos. El estudio muestra que aquellos con sobrepeso u obesidad no solo presentan un menor rendimiento cardiorrespiratorio, sino que también gastan más energía y perciben mayor esfuerzo al realizar tareas físicas simples como subir y bajar un escalón.
El estudio “Children and adolescents with overweight or obesity exhibit poor cardiorespiratory performance and elevated energy expenditure during an exercise task” fue liderado por Carlos Sepúlveda, estudiante del Doctorado en Nutrición y Alimentos (DOCNUTAL) de la Universidad de Chile al momento del estudio y hoy académico del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de O’Higgins.
La aptitud cardiorrespiratoria (ACR) es un marcador fundamental de salud cardiovascular y metabólica, especialmente durante la infancia y adolescencia. Su desarrollo adecuado permite un mejor desempeño físico y previene diversas enfermedades crónicas. En este contexto, el estudio evaluó a 242 niños y adolescentes entre 8 y 16 años, analizando su ACR, gasto energético y recuperación cardiovascular en respuesta a una tarea de ejercicio estandarizada, que consistió en subir y bajar un banco de dos escalones a una frecuencia de 30 pasos por minuto (60 bpm) durante 3 minutos (Test del Escalón).
La investigación, realizada en el Laboratorio de Investigación en Nutrición y Actividad Física (LABINAF) del INTA, identificó diferencias claras en el consumo máximo de oxígeno entre grupos de peso saludable, sobrepeso y obesidad, tanto en niños como en niñas. Carlos Sepúlveda explica que este trabajo reveló “dos aspectos importantes: a) el bajo rendimiento cardiorrespiratorio en niños, niñas y adolescentes independiente de su estado nutricional comparado con valores de referencia internacional; b) el elevado gasto energético y la elevada intensidad cuando realizan la tarea de subir y bajar el escalón en niños, niñas y adolescentes que presentan sobrepeso u obesidad independiente de su sexo biológico”.
Los resultados también mostraron que los participantes con sobrepeso u obesidad realizaron la tarea de ejercicio a una intensidad más alta, con mayor frecuencia cardíaca, mayor percepción del esfuerzo y tiempos de recuperación más prolongados. Estos indicadores apuntan a una menor eficiencia cardiorrespiratoria y una condición física general deficiente.
Los hallazgos ofrecen valiosa información para el diseño de programas escolares y comunitarios orientados a mejorar la condición física en etapas tempranas. Según Sepúlveda, “los datos de nuestro estudio revelaron que los niños, niñas y adolescentes tienen una pobre condición física. Nuestros resultados muestran que realizar tareas físicas como subir y bajar una escalera a un ritmo estandarizado no tiene el mismo impacto para todas las personas. Para algunos es muy intenso y para otros es de baja intensidad. Esto refuerza el impacto o la percepción de las actividades físicas dentro de las jornadas escolares, de la clase de Educación Física o de la prescripción de ejercicio físico dirigido. La intensidad es fundamental para optimizar los beneficios del ejercicio y de la adherencia”.
Esta perspectiva resulta especialmente relevante para la planificación de clases de Educación Física más inclusivas y efectivas, que consideren el nivel de condición física individual y no solo la edad o el curso del estudiante.
La investigación liderada por el Prof. Gerardo Weisstaub del INTA evidencia que la pandemia de obesidad está afectando a niños, niñas y adolescentes no solo en su salud general, sino también en su capacidad para realizar actividades cotidianas. Los resultados aportan información valiosa que pone de manifiesto la precaria condición física de nuestra población pediátrica y resaltan la necesidad de ajustar las políticas públicas, incluyendo de manera prioritaria la condición física como una variable clave para abordar esta emergencia. Además, nos invita a reflexionar: “¿Es necesario ajustar la intensidad de las clases de educación física a la condición física individual para mejorar la adherencia y reducir la percepción del esfuerzo?; y/o mantener la intensidad actual, pero contar con herramientas de seguimiento que permitan evaluar si las actividades tienen un impacto positivo en la condición física, y en base a ello, diseñar planes para generar mejoras de manera individualizada”, señala el Prof. Rodrigo Troncoso, subdirector del INTA y miembro del equipo de investigación.
El estudio también destaca la importancia de evaluar el gasto energético y la recuperación cardiovascular como indicadores de salud cardiometabólica. “Es importante medir el gasto energético y recuperación cardiovascular debido a que ambos son indicadores de salud cardiometabólica, sobre todo la recuperación cardiovascular determinada por los índices de recuperación. Además, son muy buenos indicadores del nivel de condición física”, señala el investigador.
Finalmente, Sepúlveda subraya un aspecto que el artículo pone en evidencia: la intensidad con la que se realizan actividades cotidianas en esta población. “Este artículo muestra que la realización de actividades de la vida diaria (como subir y bajar un escalón) se realiza a elevadas intensidades en niños, niñas y adolescentes. Esto describe la mala condición física general de la población pediátrica chilena. También pone una bandera roja acerca de la estandarización de las intensidades al realizar ejercicio físico, en donde en algunos individuos puede ser a baja intensidad y otros a muy alta, pudiendo ser un punto importante para sentirse bien realizando ejercicio, y generar adherencia a la actividad física”, concluye.
Gentileza: INTA, Universidad de Chile.
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Saber másEstudio revela alto impacto del Covid-19 en la salud mental y las condiciones laborales en Chile
- Investigación evidencia que más de la mitad de la población encuestada presentó malestar psicológico moderado o severo durante la pandemia.
La pandemia de Covid-19 no sólo alteró la salud física de la población chilena, sino también su estabilidad económica y bienestar emocional. Así lo revela el estudio “Relationship between employment changes and psychosocial discomfort during the COVID-19 pandemic” que analizó la relación entre cambios laborales -remunerados y no remunerados- y el malestar psicológico en 784 personas mayores de 18 años durante el año 2020.
Según la investigación, el 55% de las y los encuestados reportó malestar psicológico moderado o severo, siendo los grupos más jóvenes y de menores ingresos los más afectados. “Los datos revelan que la reducción de ingresos familiares no es solo un dato económico, sino una manifestación de inequidades estructurales que se expresan directamente en la salud mental de las comunidades más vulnerables”, explica María Soledad Burrone, académica del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de O’Higgins y coautora principal del estudio.
El trabajo -desarrollado junto a investigadoras/es de Argentina y la Universidad de Concepción- reveló además que, aunque el teletrabajo alcanzó al 52% de la muestra, un 41% redujo sus horas laborales y un 57% vio disminuir sus ingresos. “Esta investigación demuestra cómo las crisis sanitarias operan como amplificadores de desigualdades preexistentes, afectando de manera diferencial a mujeres, jóvenes y grupos socioeconómicamente vulnerables, evidenciando la necesidad de enfoques interseccionales en salud pública”, afirma la Dra. Burrone.
Uno de los hallazgos más notorios fue la sobrecarga de trabajo no remunerado para las mujeres. Ellas reportaron significativamente más horas -que los hombres-dedicadas a tareas domésticas, cuidado de otras personas y acompañamiento escolar. “Las mujeres asumieron durante la pandemia un volumen de tareas no remuneradas mucho mayor, lo que puede tener efectos en su salud mental a mediano y largo plazo”, señala María Teresa Solís, académica de la UOH y coautora principal del estudio.
A pesar de la carga adicional, el análisis mostró que dedicar entre 16 y 45 horas semanales a tareas domésticas podría actuar como factor protector, posiblemente por reforzar rutinas familiares y espacios de cuidado. Sin embargo, esta protección desaparece al superar las 45 horas semanales.
Las autoras destacan que los resultados refuerzan la urgencia de políticas públicas integrales. “Es clave implementar estrategias de protección de la salud mental en crisis sanitarias que consideren los cambios laborales y económicos, así como la distribución del trabajo no remunerado”, plantea la Dra. Solís.
El estudio concluye que la combinación de reducción de ingresos, sobrecarga de tareas y menor acceso a teletrabajo tuvo un impacto desproporcionado en la salud mental de mujeres y jóvenes, llamando a diseñar medidas focalizadas para estos grupos.
“Nuestros hallazgos confirman que no podemos abordar la salud mental sin transformar las condiciones estructurales que generan vulnerabilidad. Necesitamos políticas que reconozcan esta interconexión y actúen en consecuencia”, finaliza María Soledad Burrone.
Además de las doctoras Solís y Burrone, en la investigación también participaron las/os investigadoras/es Armando Basagoitia, Luna Rojas, Paulina Valenzuela, Catalina Barrientos, Fabiola Molina, Daniela Valdés, Silvina Arrosi, Silvina Ramos, Paulina Rincón y Loreto Villagrán.
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Saber másOnTrack Chile cierra un ciclo con seminario dedicado a transformar los cuidados en salud mental
- La jornada presentará los resultados y aprendizajes de un modelo innovador que ubica a las personas en el centro del proceso de recuperación.
El 29 de agosto, en la sala B-101 del Campus Rancagua, la Universidad de O’Higgins (UOH) será sede del Seminario “Transformando los Cuidados de Salud Mental hacia el Recovery: El Modelo OnTrack Chile”, encuentro que marcará el cierre oficial del proyecto iniciado en 2018. La instancia reunirá a invitados nacionales e internacionales para compartir avances, aprendizajes y proyecciones de este modelo pionero en el país destinado a la atención temprana de personas con primer episodio de esquizofrenia.
El investigador UOH y director del OnTrack Chile, Rubén Alvarado, mencionó que el proyecto, si bien cierra un ciclo de siete años, “su modelo deja un legado que invita a seguir trabajando por los servicios comunitarios de salud mental en el país, especialmente por tener un enfoque que ubica a las personas como protagonistas de su proceso de recuperación”, donde la familia y la comunidad cumplen un rol fundamental, explica.
“Este nuevo enfoque Recovery en los servicios comunitarios de salud mental han venido arrojando mejores resultados que los modelos tradicionales porque trabajan con la persona y su entorno, y no solo con la enfermedad o la persona enferma. Ese es el principal legado que deja OnTrack Chile”, siendo un modelo ya reconocido por especialistas internacionales en este campo, señaló el investigador.
Resultados y desafíos
Según Alvarado, el seminario no solo dará cuenta de los logros alcanzados en siete años, sino también de los desafíos que enfrenta la salud mental en Chile. Entre ellos, la necesidad de incorporar en las prácticas de los cuidados un modelo que considere el recovery, el enfoque de derechos y de decisiones compartidas y anticipadas, a las políticas públicas, fortalecer la formación de equipos de salud y enfrentar barreras administrativas que impiden una implementación más ágil y efectiva en el sistema nacional.
“Un modelo como OnTrack requiere un cambio cultural en la manera en que entendemos la salud mental. Ya no hablamos de pacientes, sino de usuarios que son diversos, que participan en la toma de decisiones acerca de su condición y que construyen su propia vida con apoyo profesional”, explicó el Doctor en Psiquiatría y Cuidados Comunitarios.
Alvarado anunció que se implementará un programa de formación en este modelo, que busca contribuir y fortalecer los logros del Plan Nacional de Salud Mental del país, lo que será parte de los anuncios en este seminario de cierre: “otro de los resultados que deja este proyecto es un programa de formación validado, con principios éticos y de derecho para brindar atenciones y cuidados en este campo. Esto trasciende al tratamiento de la psicosis, porque es aplicable a cualquier condición de salud mental, siempre con la idea de poner a las personas al centro”, afirmó el investigador.
Un cierre hacia el futuro
El académico señaló que el proyecto OnTrack Chile culminará su ciclo con este seminario, brindando una propuesta para fortalecer los servicios comunitarios de salud mental en el país, y también como una oportunidad para analizar los aprendizajes adquiridos y como estos pueden proyectarse en la construcción de un sistema de salud mental más comunitario, inclusivo y que fortalece los derechos de usuarios y usuarias. “Este seminario de cierre no marca un punto final, sino un espacio para seguir reflexionando sobre estas experiencias, y avanzar en prácticas más comunitarias, inclusivas y basadas en derechos, que se integren en forma permanente a nuestros servicios, y vayan en beneficio de las personas y sus comunidades”, destacó el director.
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Saber másLanzamiento del libro “Salud mental, género y cuidados” en la UOH
- Se trata de una cooperación internacional liderada por equipos académicos de Argentina y Chile.
Durante el mes de agosto se realizó, en el Campus Rancagua de la Universidad de O’Higgins, el lanzamiento oficial en Chile del libro “Salud mental, género y cuidados: estrategias de cuidado en organizaciones de salud durante la pandemia”. Dicha publicación es el fruto de una extensa cooperación internacional liderada por equipos académicos de Argentina y Chile.
Desde hace años, la Universidad del Chubut y la Universidad de O’Higgins vienen colaborando en dos líneas prioritarias: por un lado, la inclusión laboral de personas con discapacidad, problemas de salud mental, adicciones u otras situaciones de desventaja; y por otro, el fortalecimiento de modelos cooperativos y asociativos como formas laborales más justas, especialmente para quienes realizan tareas de cuidado.
En el marco de cooperación, como parte del proyecto de investigación “Salud mental, género y cuidados en las personas trabajadoras de salud durante la pandemia COVID-19”. Este lanzamiento en la UOH reafirma el carácter colaborativo e internacional del proyecto, liderado por Marcela Freytes, rectora de la Universidad del Chubut y María Soledad Burrone, académica de la Universidad de O’Higgins.
La investigación se desarrolló en tres provincias argentinas (Chubut, Córdoba y Buenos Aires) y en Chile en la Región de OHiggins, con el objetivo de comprender, desde un enfoque de género, las experiencias del personal de salud durante la pandemia y aportar evidencia útil para el diseño de políticas públicas de cuidado.
El objetivo, como explicó Marcela Freytes es que “este material sirva a otros equipos que estén trabajando en temas similares, y que no tengan que partir de cero. Que puedan aprovechar lo hecho, compartir metodologías, y adaptar lo que sea útil en sus propios territorios”.
La rectora también subrayó el compromiso territorial de las instituciones participantes: “Ambas universidades son regionales, públicas, y tienen un vínculo con el territorio que es su razón de ser. Su ADN está en esa conexión, y el impacto de lo que hacemos debe mejorar la calidad de vida de quienes viven en la Región de O’Higgins y en Chubut. Poder mostrar eso en un libro de acceso abierto es parte de nuestros compromisos.”
Mientras tanto, María Soledad Burrone, académica UOH y directora del Centro de Investigación de Salud Mental Aplicada, CISMA, destacó que “este libro es el resultado de una colaboración profundamente comprometida entre universidades públicas de Argentina y Chile, que asumimos el desafío de investigar cómo la pandemia impactó a quienes sostienen cotidianamente los sistemas de salud, con especial énfasis en las mujeres y en las tareas de cuidado. Quisimos escuchar esas voces, comprender sus experiencias desde un enfoque de género e interseccional, y aportar evidencia que sirva para transformar las culturas organizacionales del sector salud, muchas veces atravesadas por lógicas patriarcales. Nos enorgullece que este trabajo colectivo, financiado por un fondo que por primera vez prioriza la perspectiva de género en ciencia, quede plasmado en una publicación de acceso abierto, disponible para quienes están pensando e impulsando políticas públicas que cuiden a quienes cuidan.”
El libro está disponible en formato digital de acceso abierto, reafirmando la vocación pública del trabajo académico colaborativo y su contribución concreta a pensar y construir políticas de cuidado con enfoque de salud mental y género.
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Saber másCulmina FOCOS-UOH: el proyecto de salud comunitaria que deja un legado en prevención de enfermedades crónicas
- La ceremonia de clausura prevista para finales de julio dará por concluido un trabajo que inició con el levantamiento de información clave, implementación de cursos, hasta la publicación en revista científica “Frontiers in Public Health”.
El cierre del proyecto FOCOS (URO2295), liderado por el Instituto de Ciencias de la Salud (ICS) de la Universidad de O’Higgins (UOH), marca un hito regional en la promoción de hábitos saludables y la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles. Con una duración de tres años y una metodología participativa, la iniciativa desarrollada en establecimientos educacionales en las comunas de Rengo (La Isla), Placilla (La Tuna), Navidad (El Manzano) y San Vicente de Tagua Tagua (Zúñiga), logró instalar capacidades locales y extender vínculos entre la academia, las comunidades escolares y el sistema de salud regional, facilitando el diseño de estrategias específicas con efectos reales en el territorio.
Según el director del proyecto y académico del ICS-UOH, Sebastián Jannas, la primera fase del estudio permitió obtener una radiografía precisa del estado de salud de las comunas intervenidas, arrojando altos niveles de sobrepeso infantil, una disminuida actividad física, junto a la presencia de factores asociados a la alimentación y a trastornos del sueño. “El diagnóstico inicial confirmó estas tendencias nacionales, pero también nos permitió dimensionar otras variables menos visibilizadas como la calidad del sueño, salud mental o inseguridad alimentaria”.
Formación continua
El científico señaló que uno de los legados más significativos del proyecto fue el desarrollo de tres programas de educación continua, diseñados a partir de las necesidades identificadas en terreno, dirigidos a profesionales como a líderes comunitarios. Destacan el curso de huertos escolares, el curso para monitores territoriales en actividad física y nutrición, y el Diplomado en Ciencias del Ejercicio.
“Diseñamos instancias formativas con pertinencia territorial. Los contenidos se construyeron desde la experiencia en los territorios, y han sido claves para asegurar la sostenibilidad. Buscamos fortalecer habilidades locales y replicar buenas prácticas en el mediano plazo”, afirmó el académico.
Impacto académico y territorial
Jannas también mencionó que se lograron incorporar estudiantes de diversas carreras como ayudantes de investigación, fomentándoles la integración temprana con el trabajo comunitario y la investigación aplicada.
“Conformamos un equipo robusto, orientado a la prevención de enfermedades crónicas desde un enfoque comunitario. Logramos articular investigación, docencia y vinculación con el medio, fortaleciendo capacidades locales y validando nuestras metodologías frente a la comunidad científica”, destacó el académico.
Subrayó que el FOCOS también tuvo impactos significativos en el ámbito académico, como la publicación científica en la revista “Frontiers in Public Health”, así como la participación en congresos, seminarios y ferias de salud, promoviendo el proyecto como un modelo regional para la prevención de enfermedades crónicas.
Cierre participativo
El director adelantó que, para finales del mes de julio están previstas actividades de clausura, como la ceremonia central de certificación que se realizará el 19 de dicho mes en la Escuela Zúñiga, con la presencia de participantes y autoridades. Además de otros encuentros comunitarios en los tres establecimientos intervenidos: La Tuna (Placilla -10 de julio), La Isla (Rengo -11 julio) y El Manzano (Navidad- por confirmar). Finalmente, Jannas asegura que está pensado un encuentro regional de cierre donde se reunirán actores clave del proyecto.
“Queremos cerrar este proceso de manera participativa, reconociendo a los actores locales que han sido fundamentales. Las actividades de clausura serán comunitarias, familiares y celebratorias, porque el cambio hacia estilos de vida saludables también debe ser colectivo y con sentido de pertenencia. Del mismo modo queremos señalar que la UOH tomará la experiencia acumulada para proyectar nuevas líneas de trabajo, de cara a consolidar un modelo que inspire políticas públicas a nivel regional y nacional”, concluyó el Doctor en Metabolismo del Ejercicio y profesor de educación física.
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Saber másPrimer episodio de psicosis y cómo detectarlo a tiempo: señales, ruta de atención y claves para la recuperación
- Si bien estos episodios son recurrentes en personas que tienen cierta predisposición a enfermedades como la esquizofrenia, también pueden aparecer en quienes se someten a estrés extremo o un uso abusivo de drogas.
The Pitt, la serie de plataforma que retrata una jornada laboral del personal de urgencias en el Centro Médico de Traumatismo de Pittsburgh (USA), y que ha sido un éxito de visualizaciones, presenta -en su episodio decimocuarto- el caso de una joven que por primera vez sufre de alucinaciones. Y aunque se descarta que se trate de un primer episodio de psicosis, deja planteada la duda de si ello podría ocurrirle a cualquier persona, más allá del estado de su salud mental.
El investigador de la Universidad de O’Higgins (UOH) y Doctor en Psiquiatría y Cuidados Comunitarios, Dr. Rubén Alvarado, explica que los primeros episodios de psicosis pueden presentarse tanto en el contexto de enfermedades como la esquizofrenia, que afectan aproximadamente al 1 % de la población, como en personas sin trastornos psiquiátricos previos, y que son expuestas a situaciones de estrés extremo o al consumo de determinadas sustancias. “Cualquier persona puede vivir una experiencia psicótica, no es exclusivo de quienes tienen una enfermedad mental diagnosticada; un evento traumático o el uso de alucinógenos pueden alterar la percepción y desencadenar alucinaciones auditivas, visuales o de otro tipo”, advierte el Dr. Alvarado.
Según el investigador, estudios en países nórdicos revelan que hasta un 15 % de la población reporta alguna alucinación aislada, pero ello no implica necesariamente un trastorno psiquiátrico. “Hay personalidades con mayor predisposición a estas experiencias, pero sólo una minoría progresa a un cuadro psicótico clínico”, puntualiza.
Primer episodio
La trayectoria hacia un primer episodio de psicosis suele iniciarse con cambios sutiles en el estado de ánimo que pueden durar casi un año. Luego aparece un retraimiento social progresivo y, finalmente, la persona experimenta alucinaciones, principalmente auditivas: “Escuchar voces que comentan acciones o dan órdenes es lo más característico. Al principio genera angustia y confusión, pero con el tiempo la persona tiende a aceptar esa nueva realidad”, señala el investigador.
Frente a estos síntomas, la recomendación es buscar ayuda sin demora. El protocolo GES en Chile establece que, tras una evaluación inicial en atención primaria —CESFAM o médico de cabecera—, la derivación a un psiquiatra debe realizarse dentro de los 30 días siguientes. El diagnóstico temprano permite iniciar cuanto antes un tratamiento farmacológico y psicosocial, reduciendo no solo la angustia, sino también el riesgo suicida asociado.
ONTRACK
OnTrack, el programa liderado por el Dr. Alvarado en la Universidad de O’Higgins, corresponde a una nueva generación de formas de organizar los cuidados para estas personas en Chile. Tras optimizar la detección en atención primaria y capacitar equipos para reducir el tiempo de demora diagnóstica, OnTrack introduce un modelo de cuidados integrales que va más allá de la medicación.
“En el modelo de cuidados de OnTrack -explica-, combinamos varios tipos de cuidados dentro de un plan integral de tratamiento: atención médica, apoyo a la salud física, trabajo con la familia y con otros ambientes sociales, como la escuela o el trabajo. Nuestro énfasis está en el ‘recovery’: ayudar a la persona a reconstruir su vida, retomar roles como los de hijo o hija, padre o madre, o estudiante, e insertarse laboralmente tras la vivencia psicótica”.
Los resultados preliminares de OnTrack muestran una mejora en la calidad de vida y un aumento en la adherencia al tratamiento, acortando los periodos de hospitalización y favoreciendo la reintegración social.
Con la mirada puesta en expandir esta experiencia, el equipo de la Universidad de O’Higgins aspira a apoyar el desarrollo del Plan Nacional de Salud Mental, consolidando el enfoque de “recovery” dentro los cuidados que se brindan en los dispositivos de atención en salud mental, a través de un programa de transferencia que se espera iniciar los próximos meses.
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Saber másCáncer de cuello uterino: la amenaza silenciosa que puede prevenirse
- Prestar especial atención a la vacunación, pesquisa y educación comunitaria, son los primeros pasos ante este peligro muchas veces invisible.
El cáncer cervicouterino es una de las principales causas de muerte en mujeres chilenas, ocupando el quinto lugar entre los más comunes, y que -en la mayoría de los casos- obedece a una infección persistente por Virus del Papiloma Humano (VPH) contraído por vía del contacto sexual. Según Globocan 2022, en Chile se diagnostican cerca de 1.560 casos al año con más de 820 víctimas fatales; datos, por demás alarmantes, que invitan a tomar medidas preventivas frente a esta mortal enfermedad.
La académica del Instituto de Ciencias de la Salud (ICS) de la Universidad de O’Higgins, María Teresa Solís, explica que contraer un VPH muy agresivo de tipo 16 o 18, pasa a ser un factor determinante para que esta infección se prolongue, y promueva lesiones precancerosas.
“Si bien las infecciones por el VPH son muy comunes en las personas sexualmente activas y la mayoría desaparecen por sí solas, la infección persistente de alto riesgo del Virus de Papiloma Humano (VPH), principalmente los genotipos 16 o 18, son responsables de lesiones precancerosas. Si éstas no son diagnosticadas y tratadas adecuadamente podrían convertirse en cáncer cervicouterino. Otros factores como el consumo de tabaco, un sistema inmunológico debilitado, también aumentan el riesgo de la presencia de cáncer cervicouterino”, advierte la experta.
Vacunación primaria
La académica indica que el desarrollo de este cáncer puede ser lento y muchas veces silencioso, al punto de que podrían pasar entre 5 a 10 años hasta que las células infectadas se conviertan en precancerosas, y unos 20 para que desarrollen el cáncer, propiamente dicho. De allí la recomendación de la vacunación contra el VPH como estrategia de prevención primaria para niñas y niños entre 9 y 13 años, la cual forma parte del Plan Nacional de Inmunización desde 2014.
“Esta vacuna ha demostrado ser segura y con un nivel de eficacia superior al 90% para prevenir las infecciones por VPH incorporados en la vacuna. Si bien al inicio generó un poco de susceptibilidad por aspectos socioculturales, las coberturas han alcanzado cerca del 70%, pero es necesario aumentar mucho más este número sin descuidar las estrategias de prevención secundaria”, alerta la doctora.
Test del PAP-GES
Otra de las opciones preventivas recomendadas por Solís, y que considera fundamental, es el examen de Papanicolaou (PAP), que permite detectar tempranamente las alteraciones celulares antes de que se transformen en cáncer. La médico explica que, si bien muchas mujeres dejaron de hacerse esta prueba debido a la pandemia, es importante realizarse este test que ya se encuentra incluido en las Garantías Explícitas en Salud (GES), siendo esto relevante para su tratamiento y eventual cura.
“En Chile, este examen está disponible de forma gratuita para mujeres entre 25 y 64 años, y se recomienda realizarlo cada tres años con un profesional de la salud capacitado para ello”, subraya la médico-cirujano.
Tamizaje, educación y acceso
En cuanto a las estrategias de promoción y prevención, la experta destaca la necesidad de reforzar las campañas de información y educación facilitando los mecanismos de acceso idóneos para comprender los riesgos del VPH, en hombres y mujeres. Igualmente enfatiza la importancia de la adherencia al esquema de tamizaje, con lo cual se podrían reducir los riesgos de presentar este cáncer, y evitar muertes prevenibles por esta causa.
“La lucha contra el cáncer de cuello uterino no se gana solo en los hospitales, sino en escuelas, centros de salud y comunidades donde cada mujer pueda acceder, sin miedo ni barreras a las herramientas de detección que pueden salvar su vida. La clave consiste en la educación, desmitificar y motivar la prevención más allá de las desigualdades geográficas y socioeconómicas que limitan a controles preventivos, que, a fin de cuentas, aumentan la vulnerabilidad de las mujeres”, señala la académica UOH a manera de reflexión final.
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Saber másExposición ambiental a pesticidas podría estar dañando la audición de jóvenes en la Región de O’Higgins
- Estudio revela que la proximidad residencial a monocultivos cargados de agroquímicos se asocia con alteraciones subclínicas en la audición de alta frecuencia y en la respuesta neuronal auditiva.
En la región donde se concentra más de la mitad de las ventas de pesticidas agrícolas de Chile, investigadores nacionales descubrieron que vivir cerca de monocultivos podría tener consecuencias auditivas inesperadas. En el estudio se evaluaron 51 voluntarios sanos, de entre 18 y 35 años, divididos en dos grupos según su distancia a campos cultivados: 31 jóvenes residían a menos de 400 metros de plantaciones intensivas y 20 vivían alejados de ellas.
Según explica el académico del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de O’Higgins (UOH), Gonzalo Terreros, el protocolo de investigación incluyó una audiometría convencional y de alta frecuencia (desde 125 Hz hasta 16 kHz), emisiones otoacústicas de productos de distorsión (DPOAE) y potenciales evocados auditivos de tallo cerebral (ABR). “Los resultados mostraron que, en el oído izquierdo de quienes vivían más cerca de los monocultivos, los umbrales auditivos a 14 y 16 kHz estaban significativamente elevados en comparación con el grupo de referencia. Estos hallazgos indican una pérdida sutil de la sensibilidad en frecuencias donde suelen manifestarse los primeros signos de ototoxicidad (daño al oído interno)”, explica el investigador.
Terreros agrega que el grupo expuesto presentó mayor número de frecuencias sin respuesta en las DPOAE, señal de disfunción en las células ciliadas externas de la cóclea encargadas de amplificar los sonidos de alta frecuencia. “Aunque las amplitudes promedio no difirieron estadísticamente, la ausencia de estas emisiones en más de dos frecuencias sugiere un daño incipiente, aún no perceptible en la conversación diaria”, detalla el académico UOH.
En el análisis de los ABR, la onda V —un marcador de la transmisión neuronal en el tronco cerebral— registró menor amplitud en el oído derecho de los jóvenes expuestos, y la relación entre las ondas V e I resultó reducida. “Estos cambios revelan una posible afectación en la sincronía y velocidad de las señales auditivas al llegar al núcleo coclear y al colículo inferior, zonas clave para la codificación del sonido”, detalla Terreros.
Los autores del estudio advierten que, aunque estos efectos son subclínicos y no se traducen en quejas de pérdida auditiva cotidiana, podrían constituir un primer paso hacia problemas más graves de comunicación y socialización.
“Este hallazgo cobra relevancia en un escenario global donde se estima que la pérdida auditiva afectará a más de 700 millones de personas para 2050. Si bien el ruido y la edad son causas ampliamente reconocidas, los agroquímicos aparecen ahora como un factor ambiental insospechado”, finaliza el académico
Además de Gonzalo Terreros, participaron del estudio los investigadores Felipe Muñoz, Cristian Aedo, Felipe Paredes, Enzo Aguilar y Pedro Jilberto.
Puedes leer toda la investigación “Impact of Pesticide Exposure on High-Frequency Auditory Thresholds and Cochlear Function in Young People Residing near Agricultural Areas” en ESTE ENLACE.
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Saber másTuberculosis, un enemigo silencioso y presente en Chile
- Un caso detectado en la ciudad de San Fernando recordó la enfermedad, que pese a disminuir su incidencia en los últimos años, se estima que aún existen 18 casos por cada 100.000 habitantes.
Un establecimiento educacional de la ciudad de San Fernando (O’Higgins) confirmó un caso de tuberculosis (TB) entre sus estudiantes, recordando que la enfermedad sigue presente en territorio nacional. La TB, causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, afecta con mayor frecuencia a los pulmones e inclusive otras partes del cuerpo, y se transmite por aire, en gotitas de saliva, cuando las personas infectadas tosen, estornudan o escupen.
La académica del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de O’Higgins (UOH), María Teresa Solís, y experta en Salud Pública y Epidemiología, explica que la TB está presente en todo el mundo, incluyendo Chile. “Se estima que, a nivel mundial, cada año enferman cerca de 10 millones de personas y pese a ser una enfermedad que se puede prevenir y existe tratamiento disponible, cada año mueren cerca de 1,5 millones de pacientes. Producto de esas cifras es la principal causa de muerte infecciosa del mundo”, detalla.
La enfermedad es considerada un problema importante de salud pública en América. “Si bien las tendencias mostraban una disminución en la incidencia, durante y después de la pandemia de Covid se ha reportado un leve aumento de casos, ya que la emergencia sanitaria afectó las intervenciones de prevención y control de la tuberculosis en todos los países. Además, la resistencia a los antimicrobianos está agravando este problema”, puntualiza la Dra. Solís.
¿A qué poner atención?
Si bien, el 90% de las personas afectadas por el bacilo son capaces de controlar la infección y finalmente no presentan la enfermedad, para quienes sí presentan síntomas con afectación pulmonar, lo más comunes son tos durante dos semanas (o más tiempo) que puede producir desgarro con sangre. “Se puede acompañar de decaimiento, pérdida de apetito, fiebre, baja de peso y sudores nocturnos. Si hay presencia de estos síntomas es recomendable acudir a un centro de salud para solicitar exámenes de expectoración o baciloscopía, totalmente gratuitos sin importar la condición previsional”, detalla la investigadora.
En casos de tuberculosis pulmonar activa, aunque se haya iniciado un tratamiento, es posible transmitir la bacteria durante las primeras 2 a 3 semanas. “Se recomienda utilizar mascarilla en ese periodo y que se ventile la habitación con frecuencia, junto con cubrir la boca al toser o estornudar y un lavado frecuente de manos”, explica la experta.
Prevención de la enfermedad
La medida de prevención poblacional más eficaz y usada que protege contra las formas severas de tuberculosis, es la vacunación, según explica María Teresa Solís, añadiendo que, en Chile, dicha vacuna (BCG) está incorporada en el Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI) y es obligatoria en recién nacidos, permitiendo la protección de las formas graves de la tuberculosis.
También es posible administrar un esquema de tratamiento preventivo (quimioprofilaxis primaria o secundaria) a personas que tengan riesgo de infectarse con tuberculosis o tengan una infección tuberculosa latente (ITL). “En Chile, como en muchos países, la notificación de casos activos de tuberculosis es obligatoria. Esta medida busca ayudar al paciente que tiene la enfermedad y a proteger al público mediante la reducción de la futura transmisión”, finaliza la investigadora.
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Saber másChile, natalidad que preocupa
- De acuerdo con las últimas cifras entregadas por el INE, nuestro país sufre una disminución constante en su tasa de natalidad, que en 2023 alcanzó la cifra de 1,16 hijos/as por mujer, una de las más bajas de América Latina.
La Tasa Global de Fecundidad, que entrega cada año el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), informó en 2022 que la cifra nacional de nacimientos había llegado a 1,25 hijos/as por mujer y, de acuerdo con datos provisionales de 2023, ese valor se redujo a 1,16, una de las cifras más bajas en la historia del país.
Eso se suma a que, si bien los nacimientos el año 2022 aumentaron -con respecto a 2021- producto del “efecto rebote” que generó la pandemia del Covid, en 2023 volvieron a disminuir.
Pía Rodríguez Garrido, investigadora adjunta del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de O’Higgins (UOH), explica que ese pronunciado descenso en la tasa de natalidad en Chile, no puede entenderse simplemente como un cambio de preferencias individuales. “Se trata de un fenómeno complejo, multifactorial, y profundamente enraizado en transformaciones estructurales de tipo económico, sociocultural y político”.
La experta aclara que entre las causas más relevantes destacan los cambios socioculturales, “particularmente el mayor acceso de las mujeres a la Educación Superior y al mercado laboral —demandas históricas de los movimientos feministas—, lo que ha llevado a postergar o reducir el número de hijos/as”. Agrega que esta conquista de autonomía, sin embargo, ha tenido lugar en un sistema que no ha logrado garantizar políticas efectivas de conciliación laboral y familiar. “La inexistencia de una red pública robusta de cuidados, como salas cunas accesibles o permisos parentales igualitarios, refuerza la idea de que criar en Chile es una tarea individualizada y altamente costosa, material y emocionalmente, sobre todo, para las mujeres”, destaca la investigadora UOH.
Incertidumbre económica
La Dra. Rodríguez señala que la incertidumbre económica es otro factor central. “El aumento sostenido del costo de la vida, la precarización laboral y los niveles de endeudamiento estructural que afectan a las familias chilenas, desincentivan la decisión de tener hijos. A esto se suman transformaciones culturales profundas: hoy existe una mayor valoración de los proyectos personales y profesionales sobre la maternidad tradicional, resignificando el lugar de la familia y su organización en los proyectos de vida”.
Asimismo, detalla que el acceso a métodos anticonceptivos modernos y gratuitos, en el marco de una política de salud pública que reconoce los derechos sexuales y reproductivos, ha permitido una mayor planificación familiar. “No obstante y paradójicamente, este logro se enfrenta a un ecosistema urbano adverso para las infancias. Ejemplo de ello, ha sido la urbanización masiva, los espacios reducidos -como los guetos verticales de Santiago centro- y la carencia de áreas verdes, que hacen que criar en las ciudades sea cada vez más inhóspito. Sumado a ello, se vislumbra un fenómeno demográfico de fondo: el envejecimiento poblacional, que no sólo reduce la tasa de nacimientos de manera natural, sino que demanda replantear, cómo concebimos la infancia en una sociedad cada vez más adultocentrada”.
Aumento de natalidad extranjera
A diferencia de lo que ocurre con las familias chilenas, los nacimientos de madres extranjeras en Chile ha incrementado, de acuerdo con cifras del INE. En 2017 el 6,9% de los nacidos tenía como madre a una mujer de origen extranjero, mientras que en 2022 ese valor aumentó a 18,9%. De 35.864 nacidos vivos en 2022, un 20,3% fue de madres venezolanas, seguidas por peruanas (10,6%) y haitianas (10,0%).
Respecto a este aumento de la natalidad entre mujeres extranjeras, la investigadora asegura que es fundamental no caer en explicaciones reduccionistas. “Entre los factores destacan los contextos culturales de origen, donde los patrones de natalidad son tradicionalmente más altos que los chilenos. La migración hacia Chile representa, para muchas, una oportunidad de acceder a mejores condiciones socioeconómicas, estabilidad, y mejores servicios de salud sexual y reproductiva -particularmente para la gestación y el parto-, lo que incentiva la construcción de proyectos familiares”, explica.
Agrega que, desde una perspectiva demográfica, “el aumento de nacimientos de madres migrantes puede mitigar el envejecimiento poblacional, diversificar la sociedad y dinamizar la economía. Pero si este proceso no es acompañado por políticas de integración intercultural profundas, corre el riesgo de reforzar tensiones sociales y desigualdades estructurales”.
Incentivos
Para la experta, en este escenario previamente analizado, las políticas públicas no pueden reducirse a incentivos económicos aislados. “Se necesita una estrategia de Estado que articule la creación de una red pública de cuidados sólida y universal; políticas de conciliación laboral efectivas, que incluyan permisos parentales extendidos y corresponsables; garantías para una crianza digna en entornos urbanos amigables y accesibles; políticas migratorias basadas en la interculturalidad, el respeto de derechos y la promoción de ciudadanía plena”, detalla.
Por último, añade que la caída de la natalidad no es el problema en sí mismo: “es el síntoma de un modelo social que hace inviable la reproducción de la vida en condiciones dignas. Más que pedir a las mujeres que tengan más hijos, deberíamos preguntarnos: ¿en qué condiciones les estamos pidiendo maternar? Y ¿qué tipo de sociedad pretendemos construir?”.
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