Experto advierte: “El verdadero problema no es prohibir las redes sociales, sino haber delegado en ellas la socialización de una generación”
- La decisión de Francia de restringir el acceso a redes sociales para menores de 15 años reabrió un debate mundial. El académico Jorge Gallardo plantea que las plataformas digitales no son el origen del problema, sino el reflejo de una sociedad que -durante años- dejó que buena parte de la formación social de niños y adolescentes ocurriera en espacios gobernados por algoritmos e intereses comerciales.
El gobierno francés decidió prohibir el acceso a redes sociales a menores de 15 años sin autorización expresa de sus padres e instaló así un debate que trasciende las fronteras europeas. Mientras el objetivo de la medida apunta a reducir el ciberacoso, la adicción digital y los problemas de salud mental, la discusión abre una interrogante más profunda: ¿es suficiente restringir el acceso a estas plataformas?
Para el doctor en Sociología y académico del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de O’Higgins (UOH), Jorge Gallardo, la respuesta exige mirar más allá de la tecnología. “Si como sociedad hemos llegado al punto de plantear prohibiciones o restricciones de este tipo, es porque estamos reaccionando tardíamente frente a un fenómeno que no fue suficientemente discutido cuando comenzó a expandirse”, afirma.
El investigador sostiene que cualquier regulación debe analizar cuidadosamente su implementación, especialmente por las implicancias que tendría en materia de privacidad y protección de datos personales. Sin embargo, insiste en que el debate no puede limitarse únicamente a los mecanismos de control. “Durante demasiado tiempo no evaluamos críticamente qué implicaba exponer a los menores de edad a plataformas diseñadas en función de intereses comerciales y algoritmos que pueden favorecer dinámicas de violencia, acoso o uso problemático”, explica.
Una generación que aprendió a socializar en internet
Para Gallardo, el fenómeno va mucho más allá del tiempo que los adolescentes pasan frente a una pantalla. Lo que realmente cambió fue la forma en que aprendieron a relacionarse con otras personas.
Durante años predominó la idea de que las nuevas generaciones eran “nativos digitales” capaces de desenvolverse naturalmente en internet. Sin embargo, mientras esa capacidad tecnológica era celebrada, pasó inadvertido que una parte importante de sus procesos de socialización estaba dejando de ocurrir en la familia, el barrio o la escuela para trasladarse a plataformas digitales.
En esos espacios, explica el investigador, es posible elegir con quién interactuar, abandonar conversaciones, bloquear opiniones distintas o reunirse únicamente con personas que piensan de manera similar, una lógica muy diferente a la convivencia cotidiana.
“Fuera de las pantallas convivir supone aceptar diferencias, enfrentar frustraciones y aprender a relacionarse con personas diversas. Esa experiencia es muy distinta a la que ofrecen los algoritmos”, sostiene.
Ni prohibición absoluta ni libertad sin límites
La evidencia científica muestra que reducir la exposición a redes sociales puede favorecer la salud mental, disminuyendo síntomas de ansiedad y depresión asociados a la comparación permanente, la validación constante y la presión por proyectar una imagen idealizada.
Sin embargo, Gallardo advierte que un alejamiento abrupto tampoco resolvería el problema. “Hoy muchos adolescentes han construido parte importante de sus vínculos en estos espacios. Un corte repentino podría generar nuevas formas de aislamiento. El desafío consiste en desarrollar capacidades para usar las redes de manera autónoma y crítica, para que sean las personas quienes controlen las plataformas y no las plataformas las que terminen organizando la vida de las personas”, señala.
Sociedad más individualizada
El académico insiste en que sería un error atribuir exclusivamente a las plataformas digitales el deterioro de la salud mental. A su juicio, las redes sociales amplifican procesos que Chile viene experimentando desde hace décadas: la disminución de los espacios comunitarios, el debilitamiento de la participación social y una creciente cultura de la individualización.
“Si como sociedad ofrecemos cada vez menos espacios para encontrarse, participar y construir comunidad, es esperable que niños, adolescentes y jóvenes busquen esas experiencias donde sí están disponibles: en internet”, plantea.
Por ello, considera que el debate abierto por Francia representa una oportunidad para que Chile avance hacia una discusión mucho más amplia. “Si queremos mejorar la salud mental de las nuevas generaciones, no basta con cuestionar el uso de las plataformas digitales. También necesitamos reconstruir espacios de encuentro, fortalecer los vínculos comunitarios y ofrecer oportunidades para que niños, adolescentes y jóvenes desarrollen relaciones sociales significativas fuera del entorno digital”, concluye.
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Saber másLa creciente medicalización de la vida cotidiana preocupa a especialistas
- Académico advierte que cada vez más emociones y experiencias normales de la vida son interpretadas como trastornos de salud mental.
La tristeza tras una pérdida, el miedo frente a un cambio importante, la ansiedad antes de un desafío o el desánimo en períodos difíciles han acompañado históricamente la experiencia humana. Sin embargo, hoy muchas de esas emociones parecen necesitar una explicación clínica. Lo que antes era entendido como parte de la vida cotidiana, cada vez con mayor frecuencia es interpretado como un trastorno que requiere un diagnóstico o incluso un tratamiento.
Para el académico del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de O’Higgins (UOH), Jorge Gallardo Cochifas, este fenómeno responde a un proceso de medicalización que ha ido expandiendo los límites de lo que la sociedad considera una enfermedad.
“La medicalización consiste en transformar aspectos normales de la vida, como el duelo, la menopausia, el envejecimiento o determinadas formas de comportamiento, en problemas médicos. Sin embargo, hoy estamos observando algo aún más profundo: un proceso de psiquiatrización, donde las emociones y los malestares cotidianos comienzan a interpretarse casi exclusivamente mediante diagnósticos de salud mental”, explica el experto UOH.
Según el especialista, esta tendencia limita otras formas de comprender el sufrimiento humano, privilegiando la explicación biomédica por sobre los factores sociales, culturales y relacionales que también influyen en el bienestar de las personas.
Más diagnósticos, ¿más enfermedades?
Gallardo sostiene que el debate se intensificó tras la publicación de la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), documento ampliamente utilizado por profesionales de la salud mental en todo el mundo.
La nueva versión amplió considerablemente el número de categorías diagnósticas respecto de su antecesora, generando cuestionamientos incluso entre algunos de los especialistas que participaron en versiones anteriores del manual.
“La discusión es si realmente estamos frente a nuevos conocimientos científicos o si simplemente ampliamos los criterios diagnósticos, haciendo posible que cada vez más personas encajen dentro de alguna categoría clínica”, señala.
Aclara que los diagnósticos constituyen herramientas fundamentales para el trabajo profesional, pero advierte que se vuelven problemáticos cuando pasan a convertirse en la única explicación posible para comprender las emociones.
“El diagnóstico puede ser útil en determinados casos, pero difícilmente reemplaza el valor de los vínculos, el diálogo, la experiencia compartida o las condiciones sociales que también explican gran parte de nuestro bienestar”, puntualiza el Doctor en Sociología
Riesgo del autodiagnóstico digital
El fenómeno ya no ocurre únicamente dentro de las consultas médicas. Hoy encuentra uno de sus principales impulsores en las redes sociales.
Videos que prometen detectar depresión, trastorno por déficit atencional, ansiedad, autismo o neurodivergencia mediante listas de comportamientos simples se viralizan diariamente y alcanzan a millones de usuarios.
“Frases como ‘si te pasa esto, entonces tienes este trastorno’ o ‘si haces esto probablemente eres neurodivergente’ presentan como verdades generales procesos que son mucho más complejos. Un diagnóstico requiere evaluar la historia, el contexto y las circunstancias particulares de cada persona”, advierte.
El problema, agrega, es que estos contenidos pueden llevar a interpretar cualquier diferencia, dificultad o emoción desagradable como evidencia de un trastorno psiquiátrico.
“Ese es uno de los principales desafíos actuales: evitar que la única forma de comprender lo que sentimos sea a través de una etiqueta diagnóstica.”
La presión de estar siempre bien
A la expansión de los diagnósticos se suma otro fenómeno propio de la sociedad contemporánea: la exigencia permanente de mostrarse feliz.
Algunas investigadoras han denominado este proceso como la “dictadura de la positividad”, una presión cultural que instala la idea de que el bienestar permanente constituye la normalidad.
“Como seres humanos no somos máquinas programadas para sentirnos bien todo el tiempo. Nuestro estado emocional depende de nuestras relaciones, del trabajo, de las condiciones de vida, del contexto social e incluso de los acontecimientos nacionales e internacionales”, afirma.
Sin embargo, las redes sociales muestran una realidad muy distinta. Allí predominan imágenes de éxito, felicidad y realización personal, mientras los momentos difíciles permanecen invisibles.
“Esa comparación constante puede hacer que una persona sienta que hay algo malo en ella simplemente porque experimenta tristeza, frustración o incertidumbre. Pero esas emociones forman parte de la vida y no deberían entenderse automáticamente como una enfermedad”, detalla Gallardo.
Recuperar el valor de las redes humanas
Para el académico, uno de los principales riesgos de la medicalización es que las personas comiencen a depender exclusivamente de explicaciones clínicas para enfrentar problemas que muchas veces también requieren apoyo social.
Antes de buscar respuestas en internet o intentar autodiagnosticarse, recomienda conversar con familiares, amistades o personas de confianza, recuperando espacios de contención que históricamente han ayudado a enfrentar los momentos difíciles.
“La consulta profesional es recomendable cuando el malestar persiste, aumenta con el tiempo o comienza a afectar significativamente la vida cotidiana, el trabajo, los estudios o las relaciones. Pero eso no significa que toda tristeza, preocupación o cansancio sea un trastorno de salud mental.”
En una sociedad donde las etiquetas diagnósticas circulan con facilidad y las emociones parecen necesitar siempre una explicación clínica, el académico invita a recordar una idea sencilla, pero cada vez más necesaria: sentirse mal en determinados momentos también forma parte de estar vivo. Reconocer esa realidad, concluye, constituye el primer paso para construir una relación más saludable con nuestras emociones y con la propia salud mental.
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Saber másEscuela de Salud UOH celebra el Día del Niño con recorrido estudiantil en Hospital Regional de Rancagua
- La actividad coorganizada con la oficina de Relación Asistencial Docente (RAD) forma parte de las experiencias para la profesionalización integral.
El Centro de Estudiantes de Medicina y el Voluntariado Salud en Acción, integrado por estudiantes de la Escuela de Salud de la Universidad de O’Higgins (UOH), celebró el Día del Niño y de la Niña recorriendo distintas áreas de atención infantil del Hospital Regional Franco Ravera Zunino de Rancagua, en una jornada colmada de emociones, obsequios y aprendizaje.
La coordinadora del voluntariado Salud en Acción UOH, Tamara Puga, explicó que el recorrido con motivo de celebrar el Día del Niño y la Niña 2026, trascendió lo estrictamente académico, al vincular al estudiantado con niños y niñas hospitalizados desde el acompañamiento y la empatía. “En esta ocasión participaron estudiantes de Medicina y Enfermería de nuestra casa de estudios, además de un estudiante de Kinesiología, quienes llevaron música, globos, pintacaritas, disfraces y la presencia de Barranquín, nuestra mascota universitaria, a los servicios de Pediatría y Cirugía Pediátrica del Hospital Regional, institución con la que mantenemos una estrecha relación pensada, no solo para la formación integral de nuestro estudiantado, sino también orientada al bienestar de los pacientes”, agregó la docente.
Aprendizaje y corazón
Para las estudiantes de cuarto año de Medicina UOH, Lynn Ramos y Daniela Medel, integrantes del voluntariado, la jornada representó una oportunidad para comprender que el ejercicio profesional también se construye desde la sensibilidad hacia quienes requieren atención. Lynn Ramos señaló que estas instancias contribuyen a proyectar profesionales con una mirada integral, “que no solo se enfoca en las enfermedades, las patologías, sino también en el bienestar del paciente, ya sea entregándole una sonrisa, quizás unas palabras de aliento, que también son súper importantes para la recuperación”.
Por su parte, Daniela Medel destacó que el objetivo de la actividad fue celebrar el Día del Niño y de la Niña con pequeños gestos pensados para generar alegría y felicidad. “Nos vamos con el corazón llenito, porque sé que con estas actividades siempre se deja una hermosa huella”, añadió la estudiante tras una jornada llena de mucha emoción y aprendizaje.
Vínculo, acompañamiento y bienestar
Entre tanto, la jefa del Departamento de Relación Asistencial Docente (RAD) del Hospital Regional Franco Ravera Zunino, Elisabeth Moreno, situó la jornada “dentro de una estrategia de vinculación con la Universidad de O’Higgins que busca ampliar la experiencia de sus estudiantes durante su paso por el recinto”. Más allá de las rotaciones clínicas, explicó que el propósito de este tipo de iniciativas consiste en integrar al estudiantado a las actividades que se desarrollen dentro de la comunidad hospitalaria. “De modo que este recorrido en el marco del Día del Niño y de la Niña, cumplió con ese propósito. Además, permitió el encuentro entre Estudiantes de la Escuela de Salud UOH con equipos profesionales en torno al acompañamiento y bienestar de quienes permanecen hospitalizados”, concluyó la coorganizadora de la actividad convencida de haber cumplido el objetivo.
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Saber másVoluntariado Salud en Acción acerca la promoción y prevención en salud a la comunidad de las Trenzadoras de Cutemu
- A través de talleres y actividades educativas, el Voluntariado entregó herramientas de autocuidado a una comunidad que mantiene vivo el tradicional oficio de la trenza de paja de trigo ligún.
Entre hebras de paja de trigo ligún y conocimientos transmitidos de generación en generación, las Trenzadoras de Cutemu mantienen vivo un oficio estrechamente ligado a la identidad de Paredones. Hasta esta comunidad llegó el Voluntariado Salud en Acción de la Escuela de Salud de la Universidad de O’Higgins, esta vez con una propuesta que puso el autocuidado y la prevención en el centro de la jornada.
Bajo el nombre “Trenzando Salud, Tejiendo Comunidad”, la iniciativa fue diseñada considerando las características y necesidades de las integrantes de la organización, reconociendo tanto su experiencia como el importante papel que desempeñan en la conservación del patrimonio cultural y la transmisión de saberes dentro de su territorio.
La jornada comenzó con un taller de funcionalidad, donde las y los estudiantes abordaron estrategias para favorecer la movilidad y el cuidado postural, además de prevenir lesiones musculoesqueléticas que pueden estar asociadas a las posturas y movimientos propios del trabajo de trenzado.
El bienestar emocional también tuvo un espacio importante. A través de una actividad participativa se trabajó en el reconocimiento y manejo de las emociones, el autocuidado psicológico y distintas herramientas para enfrentar situaciones que pueden presentarse durante la etapa de persona mayor.
Posteriormente, las y los voluntarios desarrollaron charlas sobre primeros auxilios y enfermedades crónicas, entregando conocimientos para responder inicialmente frente a una emergencia y reforzando la prevención y el autocuidado ante patologías de alta prevalencia, como la hipertensión y la diabetes.
Para Alonso Galaz, coordinador general del Voluntariado Salud en Acción, llegar a localidades rurales permite que la experiencia tenga un impacto tanto en las comunidades como en la formación de quienes serán futuros profesionales de la salud.
“Llegar a localidades como Cutemu permite que nuestras y nuestros estudiantes conozcan de primera fuente las realidades de comunas apartadas de la región, comprendiendo los desafíos que enfrentan sus comunidades para acceder a información en temas importantes para su salud. Tener esta visión fortalece su formación profesional y compromiso con la región”, señaló.
La experiencia también permitió acercar los contenidos aprendidos durante la formación universitaria a situaciones y necesidades concretas del territorio. De esta manera, las y los estudiantes pudieron desarrollar habilidades de comunicación, educación y trabajo comunitario, adaptando sus conocimientos a las características de las personas participantes.
La intervención en Cutemu se suma al trabajo que el Voluntariado Salud en Acción desarrolla en distintas comunas de la Región de O’Higgins, generando espacios de educación, promoción y prevención construidos junto a las propias comunidades.
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Saber másMenos horas de sol y más riesgo: cómo prevenir el déficit de vitamina D durante el invierno
- Una alimentación equilibrada, la exposición responsable al sol y el seguimiento médico son fundamentales para mantener niveles adecuados de vitamina D, especialmente en los grupos de mayor riesgo.
Con la llegada del invierno, los días más cortos y la menor exposición al sol favorecen la disminución de los niveles de vitamina D, un nutriente esencial para la salud ósea y el correcto funcionamiento de distintos procesos del organismo. Frente a este escenario, la docente adjunta de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad de O’Higgins, Roxana Soto, entregó recomendaciones para prevenir su déficit e hizo un llamado a evitar la automedicación con suplementos.
La especialista explicó que, aunque suele asociarse principalmente con la salud de los huesos, la vitamina D cumple múltiples funciones en el organismo. “Actúa como una hormona y participa en diversos procesos del organismo. Su función más conocida es favorecer la absorción de calcio y fósforo para mantener una buena salud ósea, pero también existe evidencia sobre su participación en el funcionamiento del sistema inmune y otros procesos metabólicos”, asegura la docente.
Durante los meses de invierno, los niveles de esta vitamina tienden a disminuir debido a la menor exposición a la radiación ultravioleta B (UVB), principal responsable de su síntesis en la piel. Además, las bajas temperaturas hacen que las personas permanezcan más tiempo en espacios cerrados.
“En invierno disminuye la exposición al sol y eso reduce la producción natural de vitamina D. A esto se suma que pasamos más tiempo en interiores, por lo que es importante prestar atención a nuestros hábitos de vida y alimentación”, apunta.
La docente indicó que los adultos mayores, quienes trabajan en recintos cerrados y las personas con enfermedades hepáticas o renales conforman los principales grupos de riesgo. En ellos, la deficiencia puede traducirse en una menor absorción de calcio y fósforo, mayor fragilidad ósea, debilidad muscular y un aumento del riesgo de caídas.
En Chile, quienes viven en las zonas más australes también presentan una mayor probabilidad de desarrollar esta deficiencia debido a la menor radiación solar durante gran parte del año. Por ello, Soto enfatizó la importancia de adoptar medidas preventivas. “La alimentación ayuda, pero por sí sola generalmente no cubre los requerimientos de vitamina D. Por eso es importante incluir alimentos fuente de este nutriente, como pescados grasos, huevos y alimentos fortificados, además de aprovechar la exposición al sol cuando las condiciones lo permitan”, indica la docente.
Agrega que una caminata diaria al aire libre también puede transformarse en un hábito beneficioso. “Aprovechar entre 10 y 15 minutos de exposición solar durante los días despejados, especialmente después del almuerzo, no solo favorece la síntesis de vitamina D, sino que también aporta beneficios para la salud física y mental”, puntualiza.
Respecto al consumo de suplementos, la especialista fue enfática en señalar que estos deben utilizarse únicamente cuando exista una indicación profesional. “La suplementación nunca debiera iniciarse por iniciativa propia. Lo recomendable es realizar una evaluación clínica y, si corresponde, exámenes que permitan confirmar una deficiencia antes de definir la dosis y el tiempo de tratamiento”.
En esa línea, recordó que el uso indiscriminado de suplementos puede no ser necesario e incluso representar riesgos para la salud. “No todas las personas necesitan suplementarse. Lo importante es consultar a un profesional de la salud que evalúe cada caso y determine si realmente existe una deficiencia de vitamina D”.
Finalmente, Roxana Soto hizo un llamado a mantener hábitos saludables durante todo el año y a realizar controles médicos cuando existan factores de riesgo. “Dormir bien, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y asistir a controles de salud son medidas que, junto con una adecuada exposición al sol, contribuyen a mantener niveles adecuados de vitamina D y a prevenir problemas de salud asociados a su déficit”, finaliza la experta.
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Saber másUOH integra revisión de encuesta nacional sobre bienestar y convivencia en campos clínicos
- La coordinadora de la Unidad de Campos Clínicos de la Escuela de Salud, Tamara Ramírez, fue convocada por la Superintendencia de Educación Superior.
La experiencia desarrollada por la Universidad de O’Higgins en la gestión de campos clínicos será parte de un proceso de alcance nacional. La coordinadora de la Unidad de Campos Clínicos de la Escuela de Salud, Tamara Ramírez, fue convocada por la Superintendencia de Educación Superior para participar como experta en la revisión de la primera versión de la Encuesta Anual sobre Clima en Campos Clínicos.
El instrumento, dirigido a estudiantes de carreras de la salud, forma parte de la implementación de la Norma de Carácter General N.° 4, orientada a promover la sana convivencia y proteger la salud mental durante los procesos formativos que se desarrollan en establecimientos asistenciales. Su objetivo es recopilar información sobre las experiencias del estudiantado para identificar brechas, orientar acciones de fiscalización y fortalecer ambientes de aprendizaje seguros y respetuosos.
Para Tamara Ramírez, este trabajo representa la continuidad de una línea de acción que la Universidad ha impulsado desde sus inicios, basada en la prevención del maltrato y en el fortalecimiento de la relación entre la institución y la red asistencial.
“Generar espacios libres de maltrato ha sido el hilo conductor de nuestra casa de estudios desde el inicio. Al mismo tiempo que instalábamos una cultura de universidad pública y una simbiosis docente-asistencial con la red, comenzamos a capacitar a múltiples tutoras y tutores clínicos, entregándoles herramientas docentes y competencias que hoy los convierten en un actor clave para formar a los futuros profesionales de la salud de la región y del país”, afirmó.
La profesional explicó que la UOH cuenta con un modelo de acompañamiento permanente en los campos clínicos, el que considera la presencia continua de docentes durante las prácticas curriculares y supervisiones semanales en los internados profesionales. Este sistema permite detectar oportunamente situaciones que puedan afectar la experiencia formativa de las y los estudiantes.
“La Norma de Carácter General N.º 4 viene a reforzar un modelo que ya tenemos instalado: acompañamiento docente permanente en las prácticas curriculares y supervisión semanal en los internados profesionales, orientados a la detección temprana de situaciones de estas características”, señaló.
El crecimiento sostenido de la Universidad también ha significado nuevos desafíos para la gestión de los campos clínicos. Mientras las primeras generaciones reunían cerca de 35 estudiantes por carrera, durante 2026 la institución proyecta alrededor de 2.100 estudiantes realizando prácticas curriculares e internados profesionales.
“El crecimiento ha sido exponencial y eso nos exige dar un paso más. La norma viene a potenciar lo que ya hemos construido y a empujarnos a institucionalizarlo: consolidar mecanismos institucionales de trazabilidad en línea, tiempos de respuesta definidos y estandarización del modelo, de manera que los procesos tengan continuidad”, sostuvo.
Ramírez agregó que el fortalecimiento de los campos clínicos requiere una planificación estratégica basada en información, coordinación y criterios compartidos entre las instituciones formadoras y los establecimientos de salud. En ese contexto, destacó que proteger el bienestar estudiantil y asegurar una formación clínica de calidad constituyen una responsabilidad conjunta.
La participación de la coordinadora de la Escuela de Salud en esta instancia nacional reafirma el aporte de la Universidad de O’Higgins a la discusión sobre calidad de la formación clínica, convivencia, bienestar estudiantil y fortalecimiento de los procesos que resguardan la salud mental en los campos clínicos.
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Saber másUOH y Servicio de Salud O’Higgins fortalecen su alianza con diplomado para la red asistencial
- El programa, diseñado a partir de necesidades detectadas por la propia red, busca fortalecer las capacidades de quienes coordinan los procesos formativos en los establecimientos de salud de la región.
Fortalecer la coordinación entre la formación de futuras/os profesionales de la salud y la gestión de los campos clínicos es el principal objetivo del Diplomado en Relación Asistencial-Docente y Gestión Estratégica de Campos Clínicos que desarrolla la Universidad de O’Higgins junto al Servicio de Salud O’Higgins. La iniciativa reúne a 37 profesionales provenientes de 15 hospitales y distintos dispositivos de la red asistencial regional, quienes participan en un programa diseñado a partir de las necesidades detectadas por los propios equipos de salud.
Esta propuesta académica, impulsada por la Escuela de Salud de la casa de estudios forma parte del trabajo colaborativo que ambas instituciones públicas mantienen desde hace más de una década para fortalecer la Educación Superior, la red asistencial y la formación de profesionales comprometidos con las necesidades del territorio.
El diplomado se desarrolla en modalidad semipresencial y entrega herramientas para mejorar la planificación, coordinación y gestión de los procesos formativos que se realizan en los establecimientos de salud. Además, busca promover una visión estratégica y colaborativa que permita consolidar capacidades permanentes en la red y fortalecer la relación entre las instituciones asistenciales y académicas.
La primera jornada presencial contó con la participación de la Dra. Helia Molina, cuya destacada trayectoria incluye su labor como ministra de Salud, decana de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Chile y asesora de la Organización Panamericana de la Salud. En la instancia, abordó los desafíos actuales de la formación en salud y la necesidad de fortalecer vínculos sostenibles, colaborativos y de largo plazo entre las universidades y la red asistencial.
Durante la actividad también participaron referentes de relación asistencial-docente de distintos establecimientos de salud de la región, quienes compartieron experiencias, identificaron desafíos comunes y analizaron oportunidades para fortalecer la gestión de los campos clínicos.
La coordinadora del diplomado, Tamara Ramírez, destacó el origen y propósito de la iniciativa. “Este diplomado nace a partir de las necesidades expresadas por la propia red asistencial y representa un nuevo avance en la relación virtuosa que la Universidad de O’Higgins y el Servicio de Salud O’Higgins han construido durante estos años. Su propósito no es solo entregar contenidos, sino generar un espacio de formación, encuentro y reflexión que permita fortalecer las capacidades de quienes gestionan diariamente la relación asistencial docente en la región”, señaló.
Asimismo, enfatizó el carácter innovador del programa. “Este programa es pionero a nivel nacional. Cuando hablamos de relación asistencial-docente, hablamos de una gestión estratégica para el sistema de salud y para la formación de futuros profesionales. Reunir a los equipos responsables de esta labor permite compartir experiencias, reconocer desafíos comunes y avanzar en la construcción de criterios y estrategias que contribuyan a una relación más articulada, sostenible y pertinente a las necesidades del territorio”, afirmó.
Con este diplomado, la Universidad de O’Higgins y el Servicio de Salud O’Higgins continúan fortaleciendo una alianza de largo plazo orientada a potenciar la educación pública, mejorar la gestión de la red asistencial y contribuir a la formación de profesionales que respondan a los desafíos sanitarios de la Región de O’Higgins.
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Saber másComunidad UOH conoció los beneficios de la prevención para una buena salud
- Personal del Cesfam 4 de Rancagua visitó el Campus Rancagua con el fin de fortalecer la educación y promover un estilo de vida saludable, como forma de prevención de enfermedades.
Porque la prevención es la mejor herramienta para evitar enfermedades, la Unidad de Salud de la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de O’Higgins en conjunto con el Cesfam 4 “Dra. María Latife” de Rancagua, celebraron el Día de la Promoción y Prevención de la Salud.
Durante la actividad, realizada el lunes 13 de julio en el frontis del Edificio B del Campus Rancagua de la UOH, la comunidad universitaria tuvo acceso a diversas unidades y programas del Cesfam 4 de Rancagua, orientados a la educación y prestaciones de servicios, como: salud mental, salud sexual y reproductiva, salud de adultos con el Examen de Medicina Preventiva del Adulto (EMPA), medicinas complementarias, Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI), programa respiratorio, programa dental, salud de inmigrantes y del Programa Más Salud Comunidad (iniciativa orientada a prevenir enfermedades y mejorar los hábitos de vida mediante talleres de actividad física).
Además, el SOME del Cesfam 4 entregó información a estudiantes y funcionarias/os sobre satisfacción usuaria e inscripción en los centros de salud familiar, parte central de la Red de Atención Primaria de Salud.
La celebración el Día de la Promoción y Prevención de la Salud busca fortalecer uno de los pilares fundamentales de la Atención Primaria de Salud: educar y entregar herramientas a la población para promover estilos de vida saludables, con el fin de prevenir enfermedades y favorecer el autocuidado.
“Esta actividad refuerza el compromiso de la Universidad de O’Higgins con el trabajo colaborativo, acercando la Atención Primaria de Salud a la comunidad y promoviendo una cultura de prevención, autocuidado y bienestar integral”, indicó la coordinadora de la Unidad de Salud del DAE, Marisel Cornejo.
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Saber másUOH suma representación en la coordinación nacional de la Comisión de Salud de la AUR
- La coordinadora de Campos Clínicos de la Escuela de Salud, Tamara Ramírez, fue elegida coordinadora de la Zona Centro.
La Universidad de O’Higgins continuará aportando a la discusión sobre los desafíos de la formación en salud a nivel nacional, luego de que Tamara Ramírez, coordinadora de Campos Clínicos de la Escuela de Salud, fuera elegida coordinadora de la Zona Centro de la Comisión de Salud de la Agrupación de Universidades Regionales (AUR).
La designación incorpora además a la representante de la UOH al Comité Coordinador Nacional de la Comisión de Salud de la AUR, instancia integrada también por representantes de la Universidad de Magallanes, Universidad Católica del Norte y Universidad del Bío-Bío, consolidando la participación de la institución en un espacio estratégico de colaboración entre universidades regionales.
La Comisión de Salud de la AUR reúne a universidades de distintas zonas del país para abordar desafíos comunes relacionados con la formación de profesionales de la salud, la gestión de campos clínicos, la relación asistencial-docente y la articulación con los territorios. A través del intercambio de experiencias y la elaboración de propuestas conjuntas, busca contribuir al fortalecimiento de la Educación Superior en salud desde una perspectiva descentralizada.
“Ser electa como coordinadora de la Zona Centro representa una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, una oportunidad para contribuir a una agenda común entre universidades regionales. Hoy los desafíos de la formación en salud requieren coordinación, mirada territorial y capacidad de incidencia colectiva, especialmente en materias como campos clínicos, buen trato, relación asistencial-docente, calidad formativa y articulación con los servicios de salud. Desde este rol, espero aportar al fortalecimiento de un trabajo colaborativo que reconozca la diversidad de los territorios y el valor estratégico de las universidades regionales en el desarrollo del país”, señaló Tamara Ramírez.
Entre las principales funciones del cargo se encuentra el levantar las necesidades de las universidades de la macrozona, coordinar iniciativas conjuntas y representar a las instituciones ante la Comisión Nacional, promoviendo el desarrollo de estándares, buenas prácticas y estrategias colaborativas para fortalecer la formación en salud.
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- El convenio permitirá brindar atenciones gratuitas a productores apícolas mediante un trabajo interdisciplinario liderado por la Universidad de O’Higgins.
La salud y calidad de vida de las y los apicultores de la Región de O’Higgins será el eje de un innovador trabajo colaborativo entre la Universidad de O’Higgins (UOH) y la empresa Natural Bee. A través del programa SALVIA (Salud y Calidad de Vida en Apicultores), ambas instituciones desarrollarán un modelo de atención integral que combinará asistencia en terreno, formación estudiantil e investigación aplicada, contribuyendo al fortalecimiento de un sector productivo clave para la región.
La iniciativa contempla la realización de evaluaciones y atenciones gratuitas a apicultores, principalmente pertenecientes al Programa de Alianzas Productivas de INDAP, mediante equipos conformados por académicos del Instituto de Ciencias de la Salud y estudiantes de las carreras de Kinesiología y Nutrición y Dietética. El trabajo permitirá identificar las principales problemáticas de salud derivadas de la actividad apícola y generar estrategias para mejorar su bienestar y calidad de vida.
El acuerdo también considera la entrega, en comodato, de un vehículo por parte de Natural Bee, el que permitirá trasladar a estudiantes y equipos de trabajo para realizar atenciones, actividades de extensión y seguimiento en terreno, fortaleciendo la presencia de la UOH en las distintas comunas de la región. Asimismo, el programa contempla un trabajo sistemático que contribuirá al desarrollo de investigaciones vinculadas a la salud laboral y ocupacional de los apicultores.
Para Víctor Valdebenito González, representante legal de Natural Bee, este convenio concreta un proyecto largamente anhelado por la empresa. “Nuestro negocio es la comercialización de miel, pero nuestro trabajo es ayudar a levantar la apicultura. Creemos que este proyecto puede aportar un granito de arena para que los apicultores estén en mejores condiciones. Encontrar en la Universidad de O’Higgins un socio estratégico que entendiera este sueño fue fundamental para hacerlo realidad”, señaló.
Por su parte, el director del Instituto de Ciencias de la Salud de la UOH, Bernardo Krause, destacó el impacto que tendrá esta iniciativa tanto en la formación de estudiantes como en el vínculo con el territorio. “Este programa permitirá desarrollar actividades prácticas en el área de la kinesiología y fortalecer la formación de nuestros estudiantes mediante el trabajo directo con productores de la región. Además, potencia la investigación y la vinculación con el medio, generando beneficios concretos para los emprendedores y para el desarrollo regional”, afirmó.
El convenio reafirma el compromiso de la Universidad de O’Higgins con una formación conectada con las necesidades del territorio, promoviendo experiencias de aprendizaje en contextos reales y generando conocimiento que contribuya al bienestar de las comunidades y al desarrollo sostenible de la apicultura regional.
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