Club de Lectura UOH cumple un año creando comunidad en torno a los libros
• Impulsado por la Unidad de Bibliotecas, el espacio ha reunido a estudiantes, funcionarias/os y personas de la comunidad de Rancagua en torno a doce libros y encuentros marcados por la conversación y el intercambio de experiencias.
Doce libros, doce encuentros y múltiples conversaciones que fueron mucho más allá de las páginas leídas marcan el primer año del Club de Lectura del Campus Rancagua de la Universidad de O’Higgins. La iniciativa, impulsada por la Unidad de Bibliotecas, se ha transformado en un espacio donde integrantes de la comunidad universitaria y personas externas a la Institución se reúnen periódicamente para descubrir historias, intercambiar opiniones y compartir experiencias.
El Club de Lectura nació a partir de una conversación entre Susana Bravo, encargada de Comunicación, Cultura y Vinculación de la Unidad de Bibliotecas, y Paola Lagos, docente de la Escuela de Ciencias Sociales y actual mediadora del espacio. La idea era generar una experiencia que permitiera acercarse a los libros desde una dimensión colectiva y, al mismo tiempo, favorecer el encuentro entre las personas.
“Vas, por un lado, conociendo nuevos mundos literarios y, paralelamente, vas haciendo comunidad”, explica Bravo.
A lo largo de este primer año, el grupo ha recorrido doce obras escogidas por sus propias/os integrantes. La dinámica contempla que cada participante pueda proponer un libro y explicar las razones de su elección.
Posteriormente, las alternativas son sometidas a votación, con una particular condición: cada persona debe votar por una obra distinta de la que propuso.
Este mecanismo ha permitido ampliar los intereses literarios del grupo y acercar a sus integrantes a autoras, autores, géneros y temáticas que probablemente no habrían formado parte de sus elecciones habituales.
Para Bernardo Rojas, jefe de la Unidad de Bibliotecas, la experiencia contribuye a fortalecer la lectura como una actividad compartida y, a la vez, permite vincular a la Universidad de O’Higgins con personas de la comunidad de Rancagua. De esta manera, la Biblioteca se proyecta también como un espacio abierto al encuentro y a la conversación entre personas provenientes de distintos ámbitos.
La confianza construida durante estos doce encuentros ha sido otro de los elementos que ha marcado la experiencia. Paola Lagos destaca que las conversaciones no se limitan únicamente al análisis de las obras, sino que muchas veces permiten establecer conexiones con las propias vivencias de quienes participan.
“Además de opinar sobre el libro, se pueden cruzar algunas experiencias personales, teniendo la tranquilidad de que se encuentran en un lugar de acogida”, comenta la mediadora.
Esa posibilidad de compartir diferentes perspectivas es precisamente uno de los aspectos que más valora Gloria Caviedes, participante que se integró al club en marzo. Para ella, la experiencia significó incorporar una nueva dimensión a su vínculo con los libros.
“Más que cambiar mi relación con la lectura, la amplió, ya que encontré una nueva forma de disfrutarla, a través de la conversación que se genera en el club”, señala.
Una experiencia similar ha vivido Victoria Gallardo, estudiante de Pedagogía en Educación Especial, quien participa desde los primeros encuentros. Su interés por los libros y la posibilidad de conocer a otras personas la motivaron inicialmente a sumarse, pero con el paso de los meses el espacio también le permitió descubrir obras alejadas de sus lecturas habituales.
“En el club leí libros que nunca imaginé que me iban a encantar”, cuenta.
Para Susana Bravo, este tipo de iniciativas permite ampliar la manera en que se concibe la Biblioteca universitaria. Junto con facilitar el acceso a libros y recursos de información, el objetivo es que sus espacios puedan favorecer también la convivencia y el encuentro entre estudiantes, funcionarias/os y personas externas a la Universidad, generando instancias diferentes a las actividades propias de la rutina académica.
Tras completar su primer año, el Club de Lectura del Campus Rancagua ya piensa en las historias y conversaciones que marcarán esta nueva etapa. Actualmente, sus integrantes se encuentran leyendo Las malas, de Camila Sosa Villada, mientras mantienen abierta la invitación para que nuevas personas puedan incorporarse.
La experiencia, además, comienza a proyectarse hacia el Campus Colchagua. En un primer encuentro, sus integrantes propusieron distintas alternativas y escogieron Cadáver exquisito, de Agustina Bazterrica, como su primera lectura. La sesión para conversar sobre la obra se realizará el 7 de octubre.
Así, mientras el Club de Lectura del Campus Rancagua inicia su segundo año, la experiencia abre un nuevo capítulo en Colchagua, ampliando los espacios donde los libros pueden convertirse en una oportunidad para encontrarse, conversar y construir comunidad.
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