Chile y México avanzan en el control sostenible de parásitos en la ganadería ovina del secano costero
· Bajo el enfoque de Una Salud, un proyecto de cooperación internacional busca reemplazar la desparasitación calendarizada por decisiones sanitarias basadas en evidencia.
El control de vectores y de nemátodos gastrointestinales en pequeños rumiantes es uno de los principales desafíos sanitarios de la ganadería ovina en la Región de O’Higgins. En ese marco se desarrolla el proyecto “Intercambio de tecnología para el control de vectores y nemátodos gastrointestinales”, financiado por el Fondo Chile-México y coordinado por las agencias de cooperación de ambos países, AGCID y AMEXCID, y que es liderado por la académica del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales de la Universidad de O’Higgins, Dra. Gemma Rojo, junto a equipos mexicanos en la construcción de estrategias de manejo efectivas y, a la vez, sostenibles para los productores y el ambiente.
Como parte de esta iniciativa se realizó el taller “Manejo y Control Integrado de Parásitos en Pequeños Rumiantes”, en las dependencias del exinternado Municipal de Marchigüe, que reunió a productores ovinos y equipos técnicos en torno a estrategias de manejo sostenible del rebaño.
La investigadora explicó que el trabajo parte de una brecha detectada al inicio de la iniciativa, que es la falta de información local actualizada sobre los parásitos presentes en los rebaños. “Sin conocer qué parásitos están circulando en el territorio, es difícil orientar adecuadamente las estrategias de manejo y control”, destacó Rojo.
Esa caracterización ya fue realizada y sus resultados serán publicados próximamente y compartidos con productores, equipos técnicos e instituciones. En este avance ha sido clave la colaboración del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Hidango, que ha permitido desarrollar la investigación en condiciones productivas reales del secano costero.
Durante la jornada se trabajó en herramientas que permiten decidir cuándo tratar y comprobar si el tratamiento funcionó, en lugar de depender de la desparasitación por calendario. Entre ellas, destaca el examen coproparasitario, que estima la carga parasitaria del rebaño antes y después de tratar.
Rojo indicó que “la idea no es eliminar completamente el uso de medicamentos, sino utilizarlos de manera más racional y complementarlos con otras estrategias”. En esa línea, el equipo estudia el cultivo del hongo ostra, Pleurotus spp., como una posible herramienta natural y complementaria para el control de nemátodos gastrointestinales.
Ese componente fue abordado en terreno por Coco Sepúlveda, socio fundador de Hongo Chile, granja de hongos comestibles y medicinales, quien dictó una charla sobre el cultivo del hongo ostra dirigida a los productores ovinos. La instancia buscó acercar esta práctica a los asistentes y motivarlos a desarrollar sus propios cultivos. “La gracia de estos hongos es que pueden servir a nivel de protección de ciertos animales y, por otro lado, tienen todo el valor nutricional y gastronómico para que las mismas personas los puedan consumir”, señaló Sepúlveda.
La Dra. Rojo relevó que la colaboración con México ha permitido compartir experiencias y tecnologías desarrolladas en ambos países, tanto en el control de nemátodos como en la vigilancia de vectores, y precisó que “la idea no es trasladar soluciones de manera automática, sino evaluarlas, adaptarlas y validarlas de acuerdo con las condiciones productivas, ambientales y sociales de cada territorio”.
Del laboratorio al predio
El proyecto busca traducir este conocimiento en decisiones de manejo aplicables en los predios. Los resultados se compartirán con productores y con actores como el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), a través del Programa de Desarrollo Local (PRODESAL), INIA, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y los municipios vinculados a la ganadería ovina, de modo que la información no quede únicamente en publicaciones científicas.
Adolfo Jorquera, productor de la comuna de Pumanque, valoró el aporte de la jornada y destacó que “el tema de los hongos y las distintas charlas, todo muy bueno; para nosotros esto es muy valioso”. Mientras que Carlos Vidal, productor del sector de Matancilla, de la comuna de Litueche, relevó el interés que despertó el uso de hongos. “Esta charla es muy beneficiosa, porque hay cosas que debemos aprender. Me llevo una buena imagen para, si es posible, producirlos y que nos ayude para nuestra comunidad”.
Rojo afirmó que “no buscamos realizar una actividad aislada, sino construir un trabajo sostenido en el tiempo, conectado con las necesidades reales del territorio y basado en la colaboración”. Desde la mirada de Una Salud, el objetivo es contribuir a una producción ovina que proteja la salud de los animales, sea viable para las familias productoras y considere el cuidado del ambiente.
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