Estudiantes de Pedagogía en Educación Especial vivencian la inclusión con cátedra especializada en su formación teórica y práctica
- La cátedra de Discapacidad Motora es una propuesta innovadora que les proporcionó herramientas clave para enfrentar los desafíos de la diversidad en el aula y promover una educación de calidad y equitativa para todos los estudiantes.
En el marco de las actividades formativas de la carrera de Pedagogía en Educación Especial, se desarrolló la cátedra de Discapacidad Motora una propuesta educativa innovadora que apostó por un enfoque práctico, con salidas a terreno, todo para abordar los desafíos de la inclusión en el aula. Este desafío, aunque complejo, resultó ser una experiencia sumamente enriquecedora tanto para los estudiantes como para los docentes involucrados.
La cátedra se estructuró en dos fases clave. Durante el primer mes, las/os estudiantes participaron en un ciclo teórico que les permitió conocer el panorama general de la discapacidad, con un énfasis específico en la discapacidad física. En las actividades, aprendieron a detectar necesidades y a diseñar apoyos para mejorar la integración de estudiantes con discapacidad. Este conocimiento teórico fue esencial para que, en una segunda etapa, los estudiantes se enfrentaran a la realidad del aula interactuando con alumnas/os que tenían discapacidad física, realizando ejercicios prácticos de identificación de necesidades y creación de propuestas inclusivas.
“Fue bien desafiante el haber realizado esta cátedra y adecuarla a un tipo de actividad con salida a terreno. Pero, desde mi experiencia, equilibrar la teoría con la práctica fue una experiencia sumamente positiva. Fue enriquecedor para los estudiantes, ya que la temática de la discapacidad física les resultaba lejana dentro de su desarrollo formativo. Sin embargo, estas instancias les proporcionaron herramientas que podrán aplicar tanto en sus futuras prácticas pedagógicas como en su ejercicio profesional”, comentó la docente Catalina Umaña.
La importancia de este enfoque radica en la formación anticipada de las/os futuras/os educadoras/es. Al interactuar de manera temprana con alumnas/os con discapacidad física, las/os estudiantes adquieren la confianza y las herramientas necesarias para abordar las necesidades de todo el alumnado, promoviendo la integración efectiva y equitativa dentro del aula.
Además, la cátedra permitió a las/os estudiantes crear propuestas de proyectos inclusivos, que no solo beneficiaban a los estudiantes con discapacidad, sino que también tenían un impacto positivo en todo el curso. Este enfoque refleja la función fundamental del profesorado diferencial: adaptar la enseñanza a las diversas necesidades del grupo.
“Gracias a esta cátedra, las/os estudiantes pudieron ver la importancia de una pedagogía inclusiva, que se adapta a las necesidades de todos los estudiantes, respetando la diversidad y promoviendo la integración desde una visión integral. Además, se refuerza la necesidad de formar a futuros profesionales de la educación que sean capaces de enfrentar los desafíos de la inclusión, asegurando que todos los estudiantes, sin importar sus condiciones, reciban una educación de calidad”, agregó la docente Catalina Umaña.


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