● Lun 05 de Junio 2023

¿Cómo cuidar a los animales de granja en invierno?

Escrito por Universidad de O'Higgins

 

  •  Docentes UOH entregan recomendaciones para atender de forma adecuada a aves, bovinos, ovinos y equinos en esta fría temporada.

 

Así como los seres humanos nos preparamos para enfrentar la temporada invernal con ropa, calzado adecuado y calefacción en nuestro hogar, los animales de granja, como aves, bovinos, ovinos y equinos también requieren de una atención especial, relacionada con su alimentación, higiene y hábitat.

Cuatro docentes de la Escuela de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ECA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH) entregan algunos tips a tener presentes.

Aves de corral y frío

“Las gallinas, en general, tienen una gran capacidad para soportar el frío”, explica Valeria Alcayaga, médica veterinaria y docente de Patología Aviar en ECA3. Pese a ello -agrega- es importante “vigilar las temperaturas en nuestros gallineros con la llegada de las estaciones más frías del año y tratar de cobijar a nuestras aves lo mejor posible, evitando el aumento de humedad, corrientes de aire o cambios bruscos de temperatura”.

Esta baja de las temperaturas ambientales puede proporcionar un entorno ideal para el aumento en la prevalencia de enfermedades, principalmente, respiratorias, “por lo que es importante mantener a nuestras aves en un ambiente lo más confortable posible”, asegura la experta. Asimismo, explica que el plumaje del ave es parte fundamental en la protección contra el frío, por lo que se debe tener especial cuidado en mantener a nuestras aves saludables y con un plumaje íntegro para la temporada invernal. Y para ello, se debe, también, mantener una buena alimentación”.

En materia de higiene –detalla la médica veterinaria- es importante el aseo del gallinero, estableciendo una frecuencia de limpieza y desinfección. Asimismo, se debe considerar la disponibilidad de agua y alimento, evitando que el agua se congele por las temperaturas ambientales, por lo que es conveniente realizar cambios constantes.

¿A qué poner atención con las aves?

Valeria Alcayaga explica que dentro de los signos a los que se debe poner atención está el apetito, decaimiento, plumaje erizado, diarrea y algunos signos respiratorios, como secreciones nasales, dificultad para respirar y coloración anormal de barbillas o cresta. “Eso nos advierte de un estado de salud deteriorado y, por tanto, la presencia de alguna enfermedad”, añade. Además, en el caso de las gallinas ponedoras, también se debe observar diferencias en la forma y coloración de los huevos.

Será necesario llamar a un médico veterinario o realizar una denuncia al Servicio Agrícola y Ganadero cuando se encuentren aves muertas en el gallinero, de forma anormal, y sin causa aparente o cuando la signología observada es aguda, generalizada (en la mayoría de las aves) y va en deterioro del bienestar del grupo de aves. “Actualmente, la influenza aviar es un problema preocupante para todos los avicultores, la enfermedad se encuentra circulante en toda Sudamérica y debemos tener resguardos para evitar que nuestras aves se contagien”, explica. Un caso positivo puede presentar signos respiratorios, nerviosos (descoordinación del movimiento) y cutáneos (patas, crestas, cara de coloración oscura rojizas a moradas), añade.

Cuidado de bovinos

Pablo Ronda, médico veterinario y docente ECA3, especifica que, dependiendo del sistema productivo y el clima en el que se encuentren, los bovinos en invierno presentan mayor riesgo de no recibir suficientes nutrientes en la dieta, “principalmente en sistemas extensivos; y también hay mayor riesgo de accidentes asociados al barro y humedad; mayor riesgo de mastitis (enfermedad infecto-contagiosa de la glándula mamaria) y de enfermedades respiratorias”.

Por ello es necesario “suplementar dietas con forrajes o concentrados de buena calidad para cumplir los requerimientos nutricionales, especialmente de energía. También preparar nuestras instalaciones para recibir la llegada del invierno. Por ejemplo: remover el guano acumulado durante el año, confinar o colocar cortinas en los galpones de crianza para resguardar a los terneros del viento y las bajas temperaturas”, indica.

En esta época se debe poner atención, en el caso de las vacas en lactancia, a la limpieza de la ubre y las alteraciones en la leche (presencia de grumos), al igual que el aumento en el recuento de células somáticas. En los animales jóvenes es recomendable revisar los signos respiratorios, como fiebre, tos y dificultad para respirar.

“En el caso de la mastitis, urge cuidar las condiciones de las instalaciones, especialmente, durante el período seco y primeros días de lactancia. Es importante realizar una adecuada rutina de ordeña y utilizar un sellante de barrera posterior a ésta. Para las patologías respiratorias, se debe tomar atención a las corrientes de aire en los galpones de crianza, sin descuidar una adecuada ventilación; vacunar contra los patógenos causantes de cuadros respiratorios; y establecer, junto al médico veterinario, protocolos de diagnóstico temprano y tratamiento de cuadros respiratorios”, aseguró Pablo Ronda.

¿Y si tenemos ovejas?

“En otoño e invierno en los sistemas ovejeros de crianza extensiva en Chile, existen diversos factores de riesgo a considerar”, sostiene Alejandra Valencia, médica veterinaria y docente en Zootecnia y Cooperativismo Agropecuario de ECA3. “El primero son los problemas nutricionales, debido a que aumenta la demanda de nutrientes en el último tercio de gestación y lactancia temprana y, además, baja la curva de crecimiento de la pradera. El segundo se refiere a las condiciones climáticas adversas: gran susceptibilidad de los corderos en las primeras horas de vida hasta los tres días de nacidos y los restos biológicos de partos que predisponen a ataques de otros animales, como perros”, señala la experta.

Para hacer frente a la escasez de alimentos, la médica veterinaria recomienda utilizar estrategias de alimentación basada en complementar la dieta con fardos, praderas de rezago y suplementarias de invierno o en base a granos, además de disponer de agua fresca y limpia. “Un balance forrajero anual permitirá cubrir los requerimientos de alimentación sin tener que improvisar”, añade.

Es importante, además, proporcionar un refugio natural (árboles) o construido (galpón o alero de pariciones) que permita que los animales se resguarden, adecuadamente, del frío, viento o la lluvia, procurando mantener la higiene, ventilación y evitando la acumulación de humedad.

Otro tema relevante son los ataques de perros al ganado. Para ello –asegura Alejandra Valencia- existen manejos a nivel predial preventivos, como cercos reforzados, potrero seguro para el encierro nocturno, eliminar adecuadamente la mortandad de corderos y placentas para evitar ataques y concentrar los partos mediante manejo de encaste para facilitar el cuidado en las pariciones en un período concentrado.

Atención especial se debe tener frente a una baja en la condición corporal, la ausencia de rumia, excesiva pérdida de lana (o desmejorada), cambios conductuales como aislamiento del rebaño, posturas anormales, lomo arqueado, cojeras, diarreas, debilidad, orejas agachadas, ojos llorosos, ya que podrían indicar enfermedad. “Es crucial comprender que, en los sistemas productivos, la salud animal está enfocada desde el punto de vista de la medicina preventiva, es más ético y más barato prevenir la enfermedad”, finaliza.

Resguardos de equinos

“En invierno existe una disminución de las actividades ecuestres, pero no significa disminuir los cuidados y controles veterinarios. El frío y la humedad de esta estación del año genera que aumente el riesgo de ocurrencia de algunas enfermedades”, sostiene Rodrigo Castro, médico veterinario, especialista en equinos y docente de Reproducción Animal en ECA3.

Como los equinos disminuyen su actividad física, también baja su ingesta calórica. De allí que se recomienda suministrar una alimentación que esté basada sólo en fibra de buena calidad. “Esto no aplica para el grupo de yeguas preñadas, quienes en invierno ven aumentados sus requerimientos energéticos”, indica el experto.

La humedad invernal aumenta el riesgo de onicomicosis (hongos en los cascos) por lo que es fundamental mantener un despalme, cada 30 días, complementado con el uso de sulfato de cobre. “Además, suministrar aminoácido biotina en la dieta contribuirá a mejorar la calidad de la uña y del pelaje de invierno”, señala Castro.

Los trastornos respiratorios también aumentan significativamente en invierno. “Es necesario evitar las bajas temperaturas y resguardar la calidad del aire de la pesebrera, manteniendo un aseo frecuente y una ventilación adecuada”, asegura. La vacunación, como actividad preventiva, es fundamental, y en Chile se recomienda la vacunación contra Influenza Equina, Rinoneumonitis Equina y Gurma. “Estas últimas son especialmente requeridas en el grupo de yeguas preñadas, pues estas patologías pueden generar aborto”, indica.

En cuanto a la signología, se recomienda especial atención a las descargas de secreciones nasales, estornudos, tos, ronquidos, decaimiento y fiebre. “Ante la aparición de cualquiera de éstas, es necesario tomar contacto con un médico veterinario”, asegura el experto ECA3.

 

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